El Imparcial 20/10/2017

20 octubre, 2017 § Deja un comentario

ESPAÑOLES A LA INTEMPERIE

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El Imparcial 13/10/2017

13 octubre, 2017 § Deja un comentario

ESPAÑA: OCASIÓN O DISOLUCIÓN

El Imparcial 05/10/2017

5 octubre, 2017 § Deja un comentario

CUÉNTAME UN CUENTO.

Límite

4 octubre, 2017 § Deja un comentario

A mis cincuenta años, y habiendo habitado su práctica totalidad en el seno de las instituciones educativas, puede decirse que he llegado a un límite. Nadie hoy escapa del trato continuo con el aparato educativo, empezando por el carácter obligatorio de la educación hasta los dieciséis años y con la necesidad de una llamada “formación continua” que ha de acompañar el desempeño de cualquier profesión. Cursos, cursillos, másteres y doctorados, grados y formaciones. Se habla de la “sociedad del conocimiento” y de generaciones magníficamente preparadas.

Nunca antes, como hoy, nos envolvió una tan densa y pesada atmósfera de ignorancia soberbia, un orgullo de especialista, una floración masiva de opiniones gratuitas que exigen un democrático respeto. El ruido de fondo multiplicado por redes sociales, medios de información inmediata, la sobreabundancia de estímulos sin substancia no sólo hace imposible la lectura lenta y el comentario matizado. No. Exige una comunión sin fisuras con tópicos reblandecidos y estólidos que piden su incesante reiteración. El viejo gusto por la controversia o la polémica se sustituye por la desagradable sucesión de opiniones invertebradas o se exige, en su lugar, la mecánica multiplicación de doctrinas de manual, pedagógicamente organizadas. Mis alumnos se mueven entre la bárbara ausencia de los convencionalismos más rudimentarios y la exigencia de un estricta sucesión de fórmulas programadas. Entre ambos extremos hay una afinidad de fondo, bajo la barbarie informada y la falta de cortesía se encuentra un mismo orden. Es la misma subjetividad democrática.

Son los estudiantes los que demandan una exposición doctrinal que puedan abrazar como verdad sin mácula. Estudiantes de ciencias sociales o de humanidades que ruegan la auténtica doctrina sobre la naturaleza humana, la indudable verdad sobre las formas de organización social, la única e incorruptible verdad sobre la estructura de la historia humana o sobre el origen de la palabra. Si se abre espacio a la discusión se despacha como contraste de subjetividades equivalentes, tiempo perdido, regañina infantil carente de valor formativo o se lanzan, por el contrario, a la explosión de opiniones en un lodazal de soberbias egolátricas. No hay polémica real entre la exposición doctrinal, indudable y  cerrada, y la barahúnda de expresivas simplezas mil veces reiteradas. No sé cuál de ambos tipos me resulta más indeseable. El demócrata radical que entrega opiniones con la voz acerada por la soberbia o el estudiante disciplinado que reproduce sin distancia la verdad formularia y cenicienta del autor de un manual.

La educación presupone una subjetividad ordenada. Ordenada fuera y antes del acceso a un aula. Ordenada significa paciente y cauta, capaz de suspender el juicio a la espera de una matizada exposición y dispuesta a un contraste en el que se arriesgan convicciones. Pero sobre todo humilde y confiada en que la voz del docente pudiera esconder alguna enseñanza. No puedo entregarme más a un oficio cuyo aprendizaje me ha llevado décadas y que se quiere hoy reducido al burocrático quehacer del animador cultural o del lector insensible de textos pedagógicos. Como nuevo profesor no valgo nada. Me permite sobrevivir la convicción de que esta barbarie no durará siempre, pero me angustia saber que yo no conoceré tiempos mejores.

El Imparcial 28/09/2017

28 septiembre, 2017 § Deja un comentario

UNIDAD O UNIVERSALIDAD DE ESPAÑA

El Imparcial 21/09/2017

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LOBOS TRAS EL HURACÁN

El Imparcial 15/09/2017

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TOROS, ANIMALES E INDEPENDENCIAS