Navidad

28 diciembre, 2011 § Deja un comentario

Entre las ventajas de la tenacidad, aunque sería incluso un valor de la misma contumacia, está la posibilidad de comparación que facilita la recurrencia, el renovado tránsito por los mismos paisajes. Ahora puedo comparar mi paso a través del mismo espacio, cinco años atrás. ¿Cómo he atravesado, en ocasiones anteriores, esta festividad?.

Alusiones al elemento substancial del ciclo navideño. Luego el elemento de ocaso y renovación, ligado al final y principio del nuevo año, pero afirmando la roca intacta de la resistencia. Y nuevamente la familia y su estructura poliédrica, raíz de la única realidad, todo lo demás: polvo y ceniza.

Ahora como entonces sólo el elemento permanece. Entonces, cinco años atrás, la familia constituía todavía el firme sobre el que erigir el orden propio. Ahora – mi hijo mayor tiene cuatro años – he de convertirme, contra viento y marea, en el puerto y baluarte de unos renuevos que me crecen, ignorantes de la debilidad de su defensa, ajenos a la escasa fortaleza de su escudo: seguros,  afirmativos, felices.

He hincado nuevamente la rodilla en tierra, sólo me pongo en pie gracias a Dios, pero aún me sostengo. Las plantas de los pies van arraigando y recibiendo ahora su alimento del mismo fondo que entonces: un fundamento abismal que remite al escondido arcano de la realidad. Al fin y al cabo: “la obra maestra del razonamiento es descubrir el punto en que hay que dejar de razonar” (J. de Maistre)

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Liberalidad o liberalismo.

22 diciembre, 2011 § Deja un comentario

Suele señalarse a menudo que “liberal” es una de las pocas palabras del léxico político universal procedentes de la lengua española. Paradójico puede parecer que, precisamente, el liberalismo español haya sido radicalmente vencido, cuando ha llegado siquiera a existir. No es muy de lamentar porque la liberalidad es, entre nosotros, un rasgo más propio del católico que del así llamado liberal.

A D. Pío Moa parecen haberle expulsado del más acendrado medio liberal de nuestros días, con una falta de liberalidad muy propia de nuestro así llamado liberalismo; y es que justamente su liberalidad le ha hecho intolerable. Suele recordarse también que otra palabra del léxico político universal que procede de nuestra lengua es “guerrilla”.

El propio Sr. Moa lo explica en su nuevo blog, que se alberga bajo el signo de un grupo afín al que acaba de expelerlo. Es cierto que el regusto de las páginas a las que ahora se acoge es, en cualquier caso, otro. Pese a lo cual uno se pregunta si no será esto salir de Málaga para meterse… En fin, la verdad es que, en cualquier caso, vivimos en unas condiciones en las que, simplemente, no hay donde meterse.

Aristocracia Moderna

19 diciembre, 2011 § Deja un comentario

Aristos Campus Mundus  ha recibido otro sello internacional de excelencia. Es agotador el continuo énfasis en semejante excelencia, escondida bajo el viejo adjetivo griego. Hablo únicamente de impresiones, pero – tengo la sensación – de que late un oscuro paganismo bajo esta apoteosis del hombre paradigmático. La sonrisa audaz, el gesto satisfecho, la indumentaria misma de la respetabilidad y la eficacia, todo alude a un arquetipo contrario a la humildad, incompatible con la entrega absoluta o la plena abnegación. Nada tengo que decir en relación a la aristrocracia técnica y comercial, erigida en modelo humano para los entregados a las miserias del siglo. Me repugna, sin embargo, esta soberbia en el rostro de la Iglesia.
“Quien quiera ser el primero, hágase siervo de todos” Mc 10.44. Éste fue el elemento de afinidad entre Roma y la Iglesia de Cristo. El verso de Virgilio que pide someter al soberbio, anuncia ya la conversión del mayor en menor y del poder en servicio, único fundamento de toda autoridad.
Pero hoy Roma está convertida en capital del mundo y allí, como en todas partes, la nueva aristocracia muestra el feo rostro gentil de la mera plutocracia.

Co(a)gitatio

17 diciembre, 2011 § 3 comentarios

Coagitatio esconde otra etimología parda, aunque cuenta con el interés de haber sido sugerida en algún momento por M. Foucault. No comparten raíz agitatio y cogitatio en el terreno léxico, pese a que parece evidente que, entre el trasiego de nuestras idas y venidas y el desorden espiritual que padecemos, hay un vínculo íntimo. Este ir y venir no tiene, en primer lugar, más que el sentido propio de la imperativa movilidad, del dinámico tráfico y del transporte. Aquellas raigambres vitales, que Chesterton echara de menos en la razón del racionalista, se concretan en el apego a la tierra, en la pertenencia a un paisaje. Para ser radical al racionalista le falta substancia porque – como el filósofo volante – cree habitar en el limbo trascendental. El radicalismo crece desde la comarca y su potencia revolucionaria está bien determinada. Consiste en defender la matriz de la propia naturaleza, el orden genético que nos constituye. Nada más arriesgado y más terrible para los abogados del género humano y su revuelta dromocrática,  para el humanismo que administra esta cosmópolis pánica.

“El ochenta y nueve pretendía ser una rebelión contra el sometimiento, o sea, la coerción a la inmovilidad simbolizada por la antigua servidumbre feudal, que por otra parte subsistía aún en algunas regiones como el Jura, rebelión contra la coacción por tiempo indeterminado y el encierro arbitrario. Pero nadie suponía hasta ahora que la “conquista de la libertad de ir y venir”, tan apreciada por Montaigne, por un juego de manos podría convertirse en coerción a la movilidad. El “reclutamiento masivo” de 1793 es la instauración de una primera dictadura del movimiento que sutilmente reemplaza la libertad de movimiento de los primeros días de la revolución. La realidad del poder en ese primer Estado moderno aparece más allá de la capitalización de la violencia como capitalización del movimiento. En suma, el 14 de julio de 1789 la toma de la Bastilla era un error realmente foucaultiano del pueblo de París: el famoso símbolo del encierro en una fortaleza ya vacía, y los amotinados descubren con estupor que ya no hay nadie a quien liberar tras sus formidables murallas” (Virilio)

Inglaterra

9 diciembre, 2011 § Deja un comentario

En algún titular de la poco recomendable prensa diaria se señala hoy el aislamiento británico respecto de la naciente Unión Europea, proyectada nuevamente – al parecer – desde sus fundamentos… por enésima vez. Ahora bien, por una parte basta con evocar el orden fijado en Bretton Woods, modificado a comienzos de los años setenta, para comprender que el muy técnico problema financiero esconde la inexorable tensión metapolítica entre horizontes históricos no conmensurables.

A la luz de aquellas determinaciones de 1944, que señalan la conclusión relativa del ocaso de 1914/45, y contando con sus metamorfosis desde 1971, pero también con la enorme potencia de la lengua inglesa en que los europeos se entienden, pareciera que es Inglaterra la que condena al ostracismo y aísla nuevamente a Europa, de nuevo bajo el signo de Alemania. Digo Inglaterra. Ni Reino Unido, ni plataforma anglófona, ni Commonwealth… para señalar al núcleo de esa estructura imperial sin intención alguna de determinar su figura.

Quiero recordar, simplemente, que en otro tiempo incluso Bolívar podía afirmar, respecto del enemigo metafísico de Inglaterra (O. Cromwell): “somos un género humano”. ¿Qué somos hoy?.

Reengineering Education

6 diciembre, 2011 § Deja un comentario

La oscuridad del tiempo se concreta y adopta la peor forma: la iglesia invertida y los perros del señor convertidos en lobos, que ofrecen el rostro humano del nuevo orden. Flexibilidad y reconversión, con su dosis de neurociencia y su pizca de interacción empática: la conocida baba al servicio de la destrucción creativa. Ya no es que lo sólido se desvanezca en el aire, es la misma falta de aire.

Reengineering Education

Evaluación y Allanamiento.

5 diciembre, 2011 § Deja un comentario

Ante mí un definitivo espectáculo de derrota. No queda un sitio donde plantar el pie. Se estrecha mi angosto horizonte biográfico al ritmo en que van cayendo los pocos espacios fortificados, se hunden los mínimos recursos de resistencia, se rinden las últimas dimensiones de nuestra singularidad.

Francesc Pedró, Director de Políticas Educativas de la Unesco,  pide grabar al profesor dentro de las aulas para evaluar la labor docente. Su luminoso expediente avala su propuesta: Catedrático de Educación Comparada en la Universidad Pompeu Fabra, Vicerrector de Innovación e Investigación Educativa en la Universidad a distancia de Cataluña y actual director de Políticas Educativas de la Unesco. Su afán por la evaluación pretende, naturalmente, mejorar las competencias profesionales de los docentes. La evaluación del profesorado ha de partir, parece de sentido común, de la substancia de su función que tiene lugar en el espacio del aula, en el Sancta Sanctorum que fue el estrado o tarima desde el que el profesor pontificaba. La evaluación del profesor lo situará, de entrada, en el terreno del profesional sujeto a definiciones de calidad, decayendo inmediatamente del plano sacramental en que la tradición metafísica lo situara.

Nada más adecuado a cualquier sector profesional y aún más a un sector tan importante por su función de alimentación de las exigentes demandas laborales del nuevo mercado de trabajo. En la atmósfera irrespirable de la absoluta utilidad nada más evidente. Nada más evidente ante la necesidad de incrementar nuestra deplorable productividad.

Pero hay que dar por cancelada cualquier irregularidad, cualquier rugosidad o singularidad, cualquier resistencia al más completo allanamiento técnico, hay que haber descontado cualquier posición elemental.

La inadecuación de los saberes históricos y metafísicos, el nervio intangible de las humanidades, encontrará aquí su composición estandarizada, su perfil profesional o verá mermadas las filas – uno a uno – de sus pocas fuerzas ante la nueva inspección y evaluación. El nuevo profesor transformacional sabrá sumar su labor al objetivo de estimular el rendimiento del alumno, de multiplicar y optimizar su eficacia laboral. Las viejas ruinas han de entregarse.

El Director del Ifiie (Instituto de Formación del Profesorado) encuentra inaceptable el actual sistema de formación y promoción docente.  El exclusivo recurso a la antigüedad como regla de promoción salarial y mejora de destino sirve para adormecer la necesaria actividad incesante del profesional. Hay que ponerlo a trabajar al compás del nuevo orden postindustrial y su ritmo flexible, fragmentario, destructivamente creativo.

Estos Sres., nutridos del árbol del conocimiento del bien y del mal, han venido a explicarnos en qué consiste el hombre óptimo, el hombre novísimo, el gran profesional. Huelga toda metafísica, de sobra sabe el votante consumidor cuál es el sentido del mundo.

¿Dónde estoy?

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