I don´t speak

19 febrero, 2012 § 1 comentario

Se prevé en un plazo breve la íntegra transformación de los colegios públicos al llamado bilingüismo: el gran fetiche que fascina a los consumidores del servicio público de educación y obnubila a los clientes de las empresas privadas del sector. Se señala incluso un plazo próximo, 2014, como término del tránsito al bilingüismo universal en la educación primaria. Se contratan crecientemente profesores, ¡preferentemente  irlandeses!, que imparten materias diversas en la lengua imperial: ciencias naturales, historia o matemática…. en su magnífico inglés materno o nativo. La historia de España se comunica en inglés y no parece lejano el momento en que la literatura española se conozca en sus magníficas traducciones inglesas.

No puedo dejar de sentir una profunda melancolía derivada de mi posición todavía liminar, que constata a la vez que nuestra ruina indudable también su importante dimensión. Hispano América ha sido entregada y sobre la metrópoli avanzan los ejércitos pacíficos y angloparlantes de los docentes que colonizan la nueva provincia. La “troika” nos dirige la palabra en inglés, que es también la lengua en que comunican sus decisiones alemanes y franceses.

Fascina escuchar la lengua franca de la nueva sociedad universal plenamente realizada, oir el acento sajón del hablante pulido y neo-urbano, que nos contempla como paisanos sin experiencia del mundo-todo, provincianos en nuestro arruinado idioma – que supone ruina a sus hablantes irredimibles -. Frente al cosmopolita también nuestro español resulta la lengua de una vieja comunidad, condenada a su conservación folklórica, acaso de interés antropológico o cultural. Quizás el planeta se ordena por Asia o frente a Asia y de ahí la reducción al inglés, que acompaña esta polarización. No puedo dejar de recordar que todavía su última guerra mundial no fue – estrictamente – la nuestra,  y que el género humano que hablaba español  se supo alternativa a su viejo nuevo orden. Pero el nacido tras la hecatombe (Bretton Woods I y II, Welfare state…) nos mantiene hoy extasiados ante el impecable fascinum lingüístico y su maravillosa potencia. Potencia pura incapaz de acercarnos a Chaucer o a Chesterton, a Shakespeare o a Purcell, pero que nos sacará – en cualquier caso – de nuestra mísera condición provinciana.

Lejos están los tiempos en que Ortega podía despreciar la estupidez de un hombre declarándole tonto políglota, imbécil en cinco idiomas. Sólo en el inglés parece haber salvación. Desde la colonia ibérica sólo podemos agradecer que nos enseñen, con la lengua, la verdadera doctrina.

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§ Una respuesta a I don´t speak

  • Charlie dice:

    Y mientras tanto aquí dándole leña a un imperio caído y preocupándonos por las chorradas de unos cuantos guiñoles. El macho anglosajón dominante ha dejado en tierra, malherido, al gabacho y nosotros, como buenos sicarios, corremos a rematarlo. Y sacando pecho, además, por nuestra valentía.

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