Sin Nombre

15 junio, 2012 § Deja un comentario

El modelo que se nos propone y hacia el que nos encaminamos no tiene perfil bueno, pero alguno de sus rostros es abiertamente aterrador. Los que carecen de capacidad de síntesis, los que piensan con una parte de su cuerpo, suelen señalarnos algún que otro aspecto del arquetipo oriental: entrega al negocio, parentesco financiero, abnegación chinesca en suma. Me acuerdo, por ejemplo, del Sr. Mercadona.

Hay que entender que se toma o se deja en total, no cabe seleccionar un costado y deshacerse del resto.  Eric J. Hobsbawm anuncia la conversión del capitalismo de libre mercado en capitalismo de Estado, es decir, reconversión al modelo chino. Pues bien, conviene mirar a la cara al monstruo y no detenerse en algún detalle que puediera complacernos. Aquí ofrece su verdad desnuda. Es cierto que el monstruo siempre ha habitado entre nosotros mismos y que del feo rostro de ese científico economicismo oriental forma parte más de una mala cara nacida al oeste de los Urales.

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