España.Europa

26 junio, 2012 § Deja un comentario

Hay un par de asuntos recurrentes en estas páginas que mantienen un conexión cada vez más patente. De una parte el oscurecimiento de las Humanidades y, más allá, de la vieja metafísica teológica y de otra parte una ignorancia histórica alarmante por parte de nuestra sociedad y de sus dirigentes que nos conduce a incomprensiones cuyo riesgo no podemos exagerar.

Tras la crisis político-económica actual empiezan a aflorar los elementos que definen nuestro presente. Un economista eminente señala que el planteamiento político del gobierno español conduce a un renacimiento del nacionalismo, paralelo al repunte del nacionalismo en toda Europa, y esto, al parecer,  no contribuye a la solución de nuestras dificultades. Apela a la construcción de algo que, sin embargo, todo el mundo da por supuesto. Salvo que cuando se nos exige creer en Europa, parece fácil concluir que su existencia no está demostrada.

Y éste es, justamente, el problema. Lo que quieren llamar Europa ha conocido dos morfologías que tienen en común la negación de semejante Europa y que son mutuamente contradictorias, es decir, una resulta históricamente de la mera negación de la otra. La más reciente responde al título del absolutismo político, cuya fase moderna es el nacionalismo político. La unidad de esa pluralidad de estados nacionales, que podría permitirnos hablar de Europa, posee la frágil consistencia de llamado “equilibrio europeo”.

La más antigua es una morfología metapolítica de enorme interés, pero cuya realidad es hoy meramente arqueológica y que sólo responde al título de La Cristiandad. Tampoco es la Europa político-económica que se busca. El problema es que ambas son antagónicas y donde aquella sólo logró la fantasmagórica unidad del llamado equilibrio, ésta logro una unidad real pero no politico-económica. Una unidad real demolida por un proceso multisecular cuyo signo es el principio de tolerancia, que es condición del absolutismo político y, por tanto, de su fase nacionalista. El antagonismo nadie lo sustancia al extremo de nuestra singularísima España y ese contradictorio nacional-catolicismo que ha sido su último tránsito.

Entiendo que todo esto requiere mayor desarrollo y lo tendrá. Europa no existe, nunca ha existido. La Cristiandad no existe, pero existió. España existió pero no responde a la figura del Estado Nacional. El imperialismo español, al que tanto se acusa de tardomedieval o retro-feudal, es imposible. Yo prefiero, desde hace tiempo, escribir (im)posible, sobre todo cuando me acuerdo del que G. Bueno llama argumento ontológico-práctico. (Im)posible… en este mundo. ¿Español?: saber perder… dijo el actor Viggo Mortensen.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo España.Europa en A Día de Hoy.

Meta

A %d blogueros les gusta esto: