Hay que volver al campo

30 enero, 2013 § Deja un comentario

La consigna de cabecera, como la muy conocida “tres acres y una vaca”, procede de G. K. Chesterton. Yo no dejo de repetirla.  Posee una nota naïf  muy acorde, por lo demás, con este príncipe de la inocencia. Pero como la inocencia misma tiene una potencia incalculable.  Por mi parte, no tengo la menor duda: volveremos al campo, como tarde o temprano volvemos a la tierra. Tengo que confesar, sin embargo, mi hondo temor y mi melancólica certeza de que, como el regreso a la tierra, nuestra vuelta al campo sólo resulte posible, resultando entonces real, muy tarde. Tras una verdadera crisis de extinción, capaz de esconder dolores de parto.

Entretanto algunos gestos heróicos de valor ejemplar, seguirán pareciéndonos simplemente inocentes o ingenuos: incalculables. El signo de su potencia es el malestar que producen en la piel del Leviatán.

Fiat Farm

The Masons

Gestión total

22 enero, 2013 § 2 comentarios

Siguiendo con las notas relativas a la situación del management contemporáneo. Entresaco algunas notas alusivas en una importante obra de Z. Bauman: Comunidad. Estas notas, que he decidido subsumir en la categoría de Management, quieren servir únicamente para establecer referencias o señales en el camino del estudio del problema.

“Según la versión del drama de la gran desvinculación que ofrece Daniel Cohen, economista de la Sorbona, la función de la empresa ya no es guiar, regular y controlar a sus empleados, ahora es al revés: compete a los empleados probar su capacidad, demostrar que aportan valores de los que carecen otros empleados. En una curiosa inversión del modelo de relación capitalista-trabajador de Karl Marx, en la que los capitalistas pagaban únicamente para que se reprodujera la capacidad de trabajar de los obreros, su “fuerza de trabajo”, pero exigían un trabajo muy superior a su gasto, las actuales empresas pagan a los empleados por el tiempo que se les exige trabajar para la compañía, pero reivindican todas sus demás capacidades, toda su vida y toda su personalidad. “ (Z. Bauman. Comunidad.)

La oscura alusión de R. Sprenger en su “El mito de la motivación” al modo en que la empresa ha decidido acoger y gestionar (dos verbos difícilmente coordinables) la vida familiar del trabajador da idea de la seriedad del esfuerzo.

Historia y Derecho (II)

20 enero, 2013 § Deja un comentario

El mentado facticismo resulta o bien una doctrina de suyo debilitadora, o bien una doctrina a la que el débil prefiere acogerse. Así pues, es preciso evitar que nos envuelva si no es que buscamos dejarnos envolver. Suele parecer doctrina victoriosa o de los vencedores y, bien mirado, no lo es en absoluto. De hecho se encuentra en el umbral mismo del más inmediato fatalismo. Por el contrario, Catón el Viejo aparece tras su sentencia con el luminoso perfil del héroe.

“Se repite hasta la saciedad esta frase de Schiller: “la historia universal es el tribunal universal”, como si pudiera existir otro tribunal histórico que el pensamiento. La concepción hegeliana de la historia como revelación cada vez más clara de la divinidad, se mantiene obstinadamente con esta pequeña restricción, sólo que ha terminado por convertirse únicamente en la admiración por los resultados felices, en una aprobación de todo hecho realizado, por brutal que haya sido. Ahora bien, la grandeza no depende ni del resultado, ni del éxito. Demóstenes, que hablaba en vano, es más grande que Filipo que no tuvo más que éxitos. En nuestros días se considera que todo está perfectamente bien, con la condición de que tenga el carácter de los hechos consumados; hasta cuando un genio muere en la más bella edad se sabe demostrar que su muerte sobrevino a la hora justa. La rama de la historia que nosotros conocemos está calificada de “proceso mundial”; como Eduard von Hartmann, nos rompemos la cabeza a fin de poder asignarle un principio y un fin. Nietzsche piensa como Kierkegaard: “Nadie en el mundo sabría decirte enseguida por qué existes, pero puesto que estás en él, trata de dar un sentido a tu existencia; pero señalándote un fin todo lo grande y noble que sea posible”

(Georg Brandes. Nietzsche.)

 

 

Historia y Derecho

19 enero, 2013 § Deja un comentario

Anoto un problema determinante que, por otra parte, me atañe por ciertas arriesgadas hipótesis históricas, probablemente fallidas, que me he atrevido a  proponer. Al margen de lo que haya de incumbirme, la cuestión es de primera magnitud. La encuentro magistralmente planteada en unas conferencias de H. Arendt ofrecidas en el otoño de 1970. La presento a mi modo:

He llamado a menudo facticismo a una concepción de la historia (res gestae) que la erige en juicio último acerca de lo acontecido. La Historia (historia rerum gestarum) como disciplina es sólo el corolario de la victoria. “La Historia la escriben los vencedores”. A lo que añadía G.Bueno en algún lugar: “porque ellos son los que la hacen”. Hegel formula el mismo principio: “Die Weltgeschichte ist das Weltgericht” (La historia del mundo es el tribunal del mundo). Me parece que, si bien la expresión es menos precisa, este principio late también tras las siguientes palabras: “Si el pueblo alemán sucumbe en esta lucha, será que ha sido demasiado débil. En ese caso, no habrá superado su prueba ante la Historia y únicamente estará destinado al hundimiento” (A. Hitler)

Frente a estas potentes fórmulas refiere Arendt una sentencia de Catón el Viejo que esconde una dulce ironía: “Victrix causa deis placuit, sed victa Catoni”. Sin que tenga razón alguna que oponer estoy contra los dioses y por Catón. La ironía radicaría en que con ello estoy poniéndome, acaso, del lado de los vencedores.

Community Manager

15 enero, 2013 § Deja un comentario

No sorprenderá el interés que aquí se declara por las actuales técnicas de gestión o de dirección de empresas. La figura paradójica del hombre nuevo en su terno habitualmente negro, gafas oscuras y automóvil de alta gama, su carácter hábil y desenvuelto en cualquier situación social, su valor de paradigma de la nueva humanidad reclamará la atención de cualquiera que conserve algún interés por comprender el estado presente del mundo. Las agencias headhunters capaces de encontrar tras la máscara paradigmática el rostro y el gesto del gran hombre de nuestros días debieran ser objeto de fundamental interés para la actual filosofía social. La noción misma de “empresa”, que marxistas como W. Kula proyectan sobre la economía del feudo o la gran hacienda preindustrial, o las ideas de “proyecto de vida” o de “compromiso empresarial”, las nociones de “confianza”,  “cooperación” o “comunidad” abundan en el lenguaje del management y no pueden ser eludidas por la filosofía social.

En estas obras y en la misma actividad directiva, embebida en su atmósfera económicamente saturada, se plantean cuestiones determinantes.

“La gran pregunta que se hace es ¿por qué trabaja el hombre? ¿Qué hace que ocupe un lugar determinado en la organización social, que acepte atenerse a ella y cumplir su tarea? A esta pregunta los liberales respondían que era pura y simplemente el afán de lucro; nosotros pensábamos que era una respuesta insuficiente. Los marxistas, por su parte, no respondían nada, ni siquiera se interesaban por el tema, y por eso precisamente el comunismo ha fracasado (…). Fourier había conocido el Antiguo Régimen y era consciente de que mucho antes de que apareciese el capitalismo había habido investigaciones científicas, progresos técnicos, y que la gente trabajaba con ahínco, sin que la empujara el afán de lucro, sino algo que a los ojos de un hombre moderno es mucho más vago: el amor a Dios, en el caso de los monjes, o más sencillamente el honor de la función”[1]


[1] Houellebecq, Michell. El mapa y el territorio. Anagrama. Barcelona. 2011. pág. 193

Sin consigna

9 enero, 2013 § Deja un comentario

Sin órdenes, ni señas de paso. Más abrumado que falto de orientación. Se trata del hastío ante el presente estado del mundo que no concede ni siquiera la derrota porque no se ofrece a la batalla.

Conservo todavía el sentido suficiente para no disfrutar de cualquier herida en cualquier cuerpo, para no anhelar la visión extática de cualquier campo de gloria. Paciente ante la hora inexorable en que habremos de definirnos para siempre.

No puedo evitar una melancolía profunda ante la objetiva intrascendencia de mis días y un arañazo seco cuando veo el gesto infantil y alegre de mis hijos.  Supongo que la incertidumbre ha debido acometer incluso a los más firmes en el momento del último tránsito. Todos debieron sentirse abandonados. Trataré de alinearme al lado de los justos aunque sabiendo que afrontaré así a mis hermanos. Espero disfrutar del valor que me permita discernir un sentido a lo que hago, porque – cada vez lo veo más claro – llega un punto en que la comprensión del estado presente del mundo deja de ser ya propiamente un acto de inteligencia porque requiere, sobre todo, un gesto de valor. Sin duda no puede ser cobarde la inteligencia, pero hoy hay que empezar a anteponer su dimensión de valiente afirmación a la acuidad cognitiva o simplemente intelectual del teórico. Espero tener razón y valor en la lucha.

Volver a empezar

3 enero, 2013 § Deja un comentario

índiceHa dado su vuelta el año, comienza un nuevo ciclo. Annus que desearía no enhebrado en continuo alguno,  porque lo querría verdadero renacimiento. Pero este nuevo año continúa el terrible siglo (sequor) e irreversible. El siglo envejece lo que el año renueva. Varrón deriva saecumlum de senex, S. Isidoro de sequor. Igual nos da: la continuidad irreversible del siglo nos envejece y sólo aparentemente el retorno anular nos devuelve a un falso comienzo. Apariencia, sin duda, pero somos una realidad teatral y fantástica, ilusoria, de modo que está bien que otra vez comience el espectáculo.

Por mi parte, lo que creí abrochado se desabrocha, se deslía lo liado, se desenvuelve nuevamente. Pensé haber puesto un relativo punto y aparte a un trabajo imposible y ha resultado – como siempre – punto y seguido. No habrá ocaso y el final no tiene sentido definitivo. Sea que el ciclo resulte un presente sin continuidad y en eterno retorno, sea que despertemos del sueño de la vida en el seno sin forma de la eternidad. Mientras tanto – quiero decir – hay que volver al trabajo, al mismo trabajo repetido.

¿Dónde estoy?

Actualmente estás viendo los archivos para enero, 2013 en A Día de Hoy.