H. Arendt.

29 abril, 2013 § Deja un comentario

Hannah Arendt en una entrevista para la televisión, en 1964.

 

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Educación-Filosofía

27 abril, 2013 § Deja un comentario

La cuestión es tan antigua como la historia. Aparece de manera recurrente, a una escala menor como todo por aquí. Y parece que se anuncia su próxima reaparición.

En un diario que se llama La Razón (nada menos) publican hoy la siguiente simpleza:

Vallvey – Filosofía.

En otro que se conoce como El Confidencial publican esta otra, una migaja menos insubstancial.

Gerald Conti dimite.

La cuestión es de tal complejidad y trascendencia que nada podría añadir sin comprometerme. Se hablará cada vez más, nuevamente, sobre el problema fundamental que aquí se presenta. Quizás en otro momento haya ocasión para volver con parsimonia y dedicación sobre el particular.

Estructura ontológica del lenguaje de palabras.

17 abril, 2013 § Deja un comentario

Gustavo Bueno aborda ahora una cuestión que juzgo del mayor interés. Mientras aguardamos la publicación de un trabajo, cuya enorme importancia es fácil anticipar, tenemos aquí su presentación oral. El trabajo escrito no se subordinará, según afirma el propio filósofo, a su palabra viva. En cualquier caso, la viva voz de D. Gustavo lo anuncia.

Supervivencia

15 abril, 2013 § Deja un comentario

Seguramente España, mucho más fuerte que esta humilde persona, acabe saliendo de esta crisis de fundamentos. Acaso sea capaz de alumbrar el bardo que cante su hazaña. Yo no tendré nombre en ella y seré uno de los anónimos signos en el camposanto del olvido. Lo que de aquí salga ni será lo que fue, ni lo que pudo ser. Los facticistas de la hora juzgarán que esa realidad es, por ser la realidad realmente existente, la mejor de las posibles. Yo melancólicamente  pienso que, sin ser honorable el mero aporte destructivo, existen realidades que es mejor no (re) conocer. No conoceré lo que de esta agonía secular resulte y no lo lamento.  Que España es (im)posible es un saber reiterado que, entre nosotros, los mejores han sabido de mucho tiempo atrás . Conservo la esperanza disminuida y vana de ocupar un humilde espacio en el mismo moridero que algunos españoles (im)posibles, con el de la Triste Figura en vanguardia.  No quiero verla, no quiero ver la sombra de España mendigando un lugar sobre la tierra. No quiero la España presente, la  España real pero mentida en la figura de una marca sin otro horizonte que su producto interior y su creciente deuda.

Defección.

13 abril, 2013 § Deja un comentario

La modernidad se resume, tal como yo lo veo, en un gesto de radical defección por parte de la aristocracia. Pero algunos hijos de la vieja nobleza mantuvieron la lealtad. Por su parte, la servidumbre desamparada y decidida a defenderse, sólo ocasionalmente ha sabido reconocer el signo de la lealtad. Pero es muy lejano el tiempo en que todavía podía hablarse de ese mutuo desafío, de aquel entonces hoy no queda nada. Sin embargo, a mi juicio, en esa desafección se encuentra la raíz  del antropoteísmo de nuestro tiempo. El príncipe P. Alexéievich Kropotkin supo hacer honor a su familia.

“Nunca habríamos traicionado a ninguno de los sirvientes, ni ellos jamás nos traicionarían a nosotros. Un domingo, mientras mi hermano y yo jugábamos en el ancho recibidor, tiramos el soporte sobre el que estaba colocada una valiosa lámpara, que quedó hecha pedazos. Se convocó de inmediato una reunión de todos los sirvientes. Ninguno de ellos nos regañó, sino que decidieron que, a primera hora de la mañana siguiente, Tíjon saliese a escondidas de la casa, por su cuenta y riesgo, al puente Smith para comprar una lámpara del mismo modelo. Les costó quince rublos, una cantidad muy elevada para unos sirvientes, pero la compraron y jamás nos lo reprocharon.

Cuando pienso en ello ahora y todas esas escenas acuden a mi mente, recuerdo que nunca oímos ni una palabra malsonante durante los juegos, ni presenciamos jamás en los bailes nada parecido a lo que hoy en día se ofrece a la admiración de los niños en el teatro. En casa de los sirvientes sí se utilizaban expresiones groseras, pero nosotros eramos niños, los niños de ella, y eso nos protegía” (P. A. Kropotkin. Memorias de un revolucionario)

Piscopedagogía.

5 abril, 2013 § Deja un comentario

Enrique Moradiellos ha tenido dos maestros muy notables. Ambos muy notables, y eso le infunde un cierto carácter moral del que no hay que olvidarse jamás al hablar de pedagogía.  Del asunto habla con exactitud en un reciente artículo aparecido en “El País”.

Primero aprende y sólo después enseña.

¿Dónde estoy?

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