Humildad y Soberbia

3 julio, 2013 § 2 comentarios

Mis vacaciones de verano, amén de algún encuentro con familiares o amigos que el trabajo diario impide realizar, consiste en pasar las mañanas con mis dos hijos.  Me levanto cuando se levantan y les preparo el desayuno, a continuación desayuno yo mismo y, tras una breve pausa reparadora, me dedico a limpiar mi casa. Es imprescindible adecentarla el mínimo que requiere la higiene y el decoro y a ese mínimo trato de aproximarme.  Cuando nuestra salvación llega, a eso de las cuatro de la tarde, quiero tener la casa habitable, haber acompañado la comida de mis hijos con los consiguientes requerimientos de continuidad, atención y limpieza. A partir de ese momento es ella la que les dedica mayor atención y yo tengo un muy breve espacio para la lectura. Luego toca el turno de la piscina o el paseo y de nuevo vuelvo a ser yo el principal encargado.

Antes me supuraba un no se qué mientras fregaba, barría y ordenaba trastos… una sensación de tiempo malbaratado, porque por algún defecto de constitución que conozco en otros – aunque señalados – todo tiempo no dedicado a la lectura o al vino me ha parecido siempre tiempo perdido. El mayor placer: la lectura acompañada de la bebida hasta donde ésta lo permita.

Hace ya algún tiempo que me encuentro en otra disposición. Atiendo a la limpieza con cierta devoción, me estoy a lo que estoy y limpio con auténtica delicadeza.  Ignoro si limpio mi casa a mayor gloria de Dios o, más con D. Quijote que con San Ignacio, según comenta Unamuno,  porque esté sucia.  Como andan mis renuevos de por medio entiendo que ha de haber su momento de eficacia higiénica y de entrega devota.  En cualquier caso mi trabajo se simplifica y los libros me contemplan bien cerrados; sólo al final del día y poco antes de dormir se me abre accidentalmente la herida de la soberbia.

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§ 2 respuestas a Humildad y Soberbia

  • daniel dice:

    Te confieso amigo que tus deslices de soberbia nos sirven a algunos para aliviar el sentimiento de soledad que el vino solo no logra atenuar… Por si te sirve de consuelo….

    • Escoliasta dice:

      Por supuesto que consuela, aunque fuera soberbia no sería
      egoísta. ¿Quién escribiría si estuviera completamente seguro de que nadie le lee? ¿Quién escribiría si despreciara a quien le lee? Yo conozco al menos a alguien cuya lectura de mis bagatelas me importa. Un abrazo.

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