Felicidad.

16 julio, 2013 § 1 comentario

Hace algunos años Gustavo Bueno publicó una obra demoledora que, bajo el título de El mito de la felicidad acababa destruyendo, con el mito de la felicidad, toda idea de la misma.  Al menos esa – según ahora puedo rememorar de modo indudablemente inexacto – es la conclusión fundamental que parecía extraerse, de modo general, del conjunto de la obra.

“…es la tesis de este libro, no se trata tanto de discutir si la felicidad humana es o no es posible, si existe o no existe, si su contenido es éste o el otro, sino de discutir si “existe” la Idea misma de la felicidad.”

Y es que a mi parecer la felicidad no es, en efecto, idea alguna y no es, sin embargo, simplemente irracional o ininteligible. Se hace así urgente construir una filosofía de la felicidad que – como sucede con toda verdadera filosofía – habría de involucrar una doctrina de la persona y/o la comunidad, una filosofía que habría de incluir una concepción de la  filosofía misma que – si acepta la posibilidad de un discurso filosófico de la felicidad – habrá de situarse en una dirección que trasciende, justamente, las ideas entendidas en un sentido racionalista estricto. Una filosofía que, si lo es, desbordará el enfoque no ya estrecho, sino ridículo, de la psicología – vulgar o no – de  las autodenominadas neurociencias, del management… por no hablar de la psych-k o cualquier otro recipiente de reflexiones mejor o peor envasadas…

Zigmunt Bauman ensaya la posibilidad que referimos en un lenguaje llano que se agradece, ante la pérdida de sentido común que la filosofía moderna padece, como lo padece toda institución de este tiempo insondable y sin fundamento que es  nuestro presente.

Estas notas no son lugar para abordar cuestiones de semejante envergadura, sirven sólo para indicar. Pero el gesto de indicar contraviene ya el espacio vacío – sin origen ni procedencia, sin horizonte ni sentido – de la modernidad.

Dejamos aquí otra indicación:

Z. Bauman.

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§ Una respuesta a Felicidad.

  • Carlos dice:

    Muy interesante. Creo que Bueno desagua en un supuesto subjetivismo toda apelacion al fuero interno y, en general, todo lo que no quede del lado de la razón analítica pero claro ese fuero interno siempre irá remitido al cuerpo y a la vida anímica, es decir, a la propia naturaleza y a su plenitud(a una calidad y cualidad de vida en ese encuentro con la vida). Muy probablemente la cuestión de la felicidad se resuelva en la esfera de la antropología filosófica y de la razón vital. Por cierto, en el ethos griego o en la moral esoclástica la referencia a la naturaleza es el fundamento de referencia

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