Prudencia

14 diciembre, 2013 § Deja un comentario

La única actitud prudente es la contención. Ante el grado de ignominia, zafiedad e insolencia que hemos de soportar cotidianamente debemos contener, acallar y negar la respuesta inmediata. Calcular las fuerzas propias y las opuestas, medir la potencia del golpe preciso y prever la reacción.  Todavía no se ha conocido un caso de desesperación que haya llevado a la agresión elemental a un parado, un estafado, un ofendido, un indignado. La indignación no llega a violenta y, aunque ha de llegar, tampoco la explosión desesperada es el modelo. La gran explosión masiva está muy lejos, acaso infinitamente lejos y, en tal caso, la contención habrá de convertirse en auto-negación. El horizonte es el desierto.

Pero hay que atravesarlo diariamente y caminar sin referente y sin sentido, sin otro sentido que seguir viviendo. No desesperar y complacerse, ocasionalmente, con la posibilidad de descuajar del mundo tanta podredumbre bien acomodada. Urnas vacías, desasimiento y abstención, indiferencia y humildad paciente. A la espera de que llegue el día  es la granítica paciencia del campesino la mejor virtud.

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