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21 enero, 2014 § Deja un comentario

    Cuando el ojo se abrió ya no veía, porque contenía toda la realidad en el límite estrecho de su esfera. Pero había visto mientras dormía bajo el velo tendido de su insensible párpado. No veía ya el color asombroso de las cosas, sino únicamente colores pensados procedentes de la visión sostenida bajo el párpado, procedentes de la lúcida contemplación de los gérmenes de ese mundo en que viven los admiradores de las bellezas naturales. Había llegado a vivir más allá de los cuarenta años, sorprendido de su longevidad había remontado la fecha en que se concibió ya muerto y avanzaba por el tiempo hacia su quinta década.

    Pensó que era todavía la madrugada y así era. La noche cerrada dejaba un manto de lluvia helada sobre las calles, un viento acerado clavaba sobre el rostro del vigilante sus finísimas agujas. Acababa de hacer su ronda y marcaba su paso con un dispositivo electrónico. Pensó en el cálido retorno a la urna de cristal en que pasaba la noche en una lánguida vigilia, suspendida periódicamente por la obligación de recorrer los cuatro puntos cardinales de ese espacio amurallado pero indefenso de la urbanización.

    Cerró los ojos y vio en el cenit de su gloria la juventud poderosa del hombre, avanzó hasta la infancia cargada de promesas y envuelta en su atmósfera de inocente salud. Le dolió entre los ojos la herida sin origen de nuestra naturaleza caída y súbitamente abrió de par en par sus ojos marrones para dejar de ver el frustrado esfuerzo de nuestra osadía. Estaba desvelado una noche más y pensó en leer o en escuchar la radio, pensó en vestirse y salir a enfrentar el frío aliento nocturno de esa enorme boca vacía de palabras. Bóveda del cielo sin estrellas, bostezo genital en que se abrió paso la totalidad de las cosas. Finalmente, abrumado por la nitidez de la idea inefable, se dejó caer en el cómodo sillón que había recibido aquella misma tarde: como una mano abierta, como el regazo lejano de la madre, como si regresara al denso espacio de la infancia quedó sumido en el cálido abrazo del sillón que lo envolvió como si poseyera alma propia. Se durmió mansamente durante largas horas.

 

Aborto “libre y gratuito”.

19 enero, 2014 § 1 comentario

El otro día anoté unas líneas con el único propósito de señalar la enorme complejidad de una cuestión que el rancio individualismo que nos asola da por inmediatamente resuelta. Es una especie de liberalismo sonriente que llevan plantado en el rostro muchos  ultramodernos. A su juicio sólo las fuerzas de la reacción y el oscurantismo eclesiástico, las fuerzas del prejuicio y la superstición, podrían  ensombrecer la luminosa evidencia que al parecer desprende el derecho individual-femenino al aborto.  A la luz que emite ese presunto derecho puede oponerse la luz sin matices que envuelve todo alumbramiento. Es posible que entre unas y otras luces el efecto haya sido de una profunda ceguera.

La cuestión es indudablemente compleja, yo la juzgo trágica. Ahora J. C. Aguirre me informa de un breve artículo de M. Delibes (2010† ) sobre lo mismo.

Aborto libre y progresismo. 20/12/2007 ABC

Anarcocatolicismo (y 6…)

18 enero, 2014 § Deja un comentario

La ley del aborto, que promueve en España el gobierno del Partido Popular, pone nuevamente de manifiesto una herida trágica, envuelta en la tragedia misma que el acto de abortar supone. Insondable tragedia incluso cuando su práctica cayera bajo una concepción estrictamente higiénica o, incluso, profiláctica.

La confusión que rodea nuestras concepciones antropológicas respira por esa herida de un modo horroroso. Asombra contemplar la defensa del presunto derecho de la mujer a hacer con su cuerpo lo que desee, asombra ya por la metafísica escondida tras la idea de un “yo”, propietario alodial de su cuerpo, propietario exclusivo de un cuerpo del que pudiera disponer a voluntad, a voluntad individual absoluta. Pero vinculada con esa metafísica se encuentra la asombrosa asunción de una individualidad substancial y absoluta, que conduce a la defensa de derechos estrictamente individuales, por parte de los representantes de partidos comunistas. Un comunismo que sanciona inviolables derechos individuales ha entregado, acaso inadvertidamente, sus pertrechos a la antropología liberal que se asienta sobre la afirmación  – tanto más firme cuanto menos fundada – de la realidad perfecta de individuos substantes. Individuos que pudieran existir por sí mismos, con absoluta independencia de los demás, según la idea cartesiana de substancia.

La gestación y el alumbramiento manifiestan el alucinante engaño que se esconde en la afirmación de semejante individualidad substancial. Nacemos de otros, del cuerpo de otros y todavía hoy salimos del cálido claustro del seno materno para enfrentarnos a la fría intemperie de la sociedad.  No hay comunión más carnal y cercana que la que se fija y despliega en la gestación.  Es cierto que, como se nos anuncia desde años (A. Huxley describió la pesadilla hace ya casi un siglo), estamos en condiciones de avanzar- al parecer definitivamente – en la realización del individuo substante mediante el desarrollo de unas antropotécnicas capaces no sólo de producir en úteros externos las nuevas unidades humanas, sino también de producir su subjetividad sobrehumana merced a las nuevas tecnologías del yo.

Las fuerzas del progreso contemplan extáticas el despliegue de estas biotecnologías que vienen para liberar a las mujeres de las que se conciben como viejas “servidumbres biológicas” o – más exactamente – del “trabajo social del parto”, un trabajo social no remunerado como no lo son los cuidados (Care) domésticos de ancianos, niños, impedidos y, en general, todo el trabajo doméstico en el seno de un hogar que va a quedar, por fin, abolido.

La femenina generosidad (virtud genética y matricial) debe mostrar su verdadero rostro, desprendido el velo ideológico con que la familia patriarcal cubría la explotación femenina. Se anuncia así una sociedad nueva de individuos producidos en úteros externos, dotados de una conciencia racional científicamente inducida por las neurociencias de la vanguardia psicopedagógica. Una sociedad nueva para el nuevo hombre… para el superhombre .

Es cierto que, en sentido estricto, tampoco los hijos del cálculo y la ingeniería serán capaces de autogénesis, pero resultarán – una vez desprendidos del cuerpo de unas mujeres plenamente liberadas de servidumbres biológicas – productos racionales de luminosos cálculos de bienestar social construidos sobre la base de criterios económico-políticos.

Los “hijos de sangre y esperma” (P. Virilio) no dejarán de observar con cierta preocupación ese horizonte. Posiblemente tomados por prejuicios y supersticiones resultado de su gestación y educación familiar.  Como quiera que sea, todos somos hasta el día de hoy “hijos de sangre y esperma” y por eso habrían de resultar asombrosas esas defensas frontales y sin matices del acto de abortar en nombre del presunto derecho del individuo abstracto de sexo femenino a hacer uso del cuerpo de su exclusiva propiedad alodial, según su soberana y substancial voluntad.

Internados: Gestión de Calidad.

3 enero, 2014 § Deja un comentario

El efecto asfixiante de la globalización integral se deja ver de un modo rápido señalando la consecuente falta de exterioridad que lleva asociada. Encierro global que evoca la idea chestertoniana de la estrecha universalidad de la sociedad moderna.

Es el asfixiante encierro en un planeta curiosamente abierto a un tráfico incesante; y encierro no en un sentido meramente espacial. La clausura afecta a todas las dimensiones de la existencia que comienzan a ser laminadas, fundidas y prensadas en una vida plana, previsible, apta para la gestión estricta de las ciencias y tecnologías humanas. El mundo medido, estandarizado y monitorizado ha quedado reducido a un espacio milimetrado, donde incluso la voluntad humana es gestionada por las sofisticadas técnicas de tratamiento del material antropológico.

Sólo los que comparten oficio conmigo entenderán mi angustia y acaso puedan ellos también vislumbrar los vínculos entre las palabras procedentes de un viejo texto de E. Goffman y los programas de evaluación de la calidad – ubicuos en las empresas – que avanzan y toman ya la educación. Estos programas se esconden tras la presuntamente eficaz y ultramoderna fuerza de la normalización que abandera la Organización Internacional para la Estandarización.

“Sin embargo, aún en la libertad y la cordialidad aparentes de una sala “abierta”, encontré un fondo de amenazas que me hacían sentir como algo intermedio entre un preso y un mendigo. La falta más pequeña desde un síntoma nervioso, hasta molestar personalmente a una enfermera, se reprimía con la insinuación de trasladar al culpable a una sala cerrada. La idea de volver a la sala “J” si no comía toda la comida, se esgrimía ante mis ojos tan constantemente que se convirtió en una obsesión y hasta los alimentos que conseguía tragar me caían mal; a otros pacientes los obligaban a efectuar trabajos inútiles que les eran odiosos, inspirándoles un temor similar” 

En las instituciones totales, mantenerse al margen de conflictos probablemente requiere un esfuerzo consciente y sostenido. El interno acaso deba renunciar a ciertos niveles de sociabilidad con sus compañeros para evitar posibles incidentes” (Erving Goffman. Internados)

Añado enlace a la citada institución de vanguardia. Entiendo que sólo al que, por oscuras razones, no contempla las excelencias de las fuerzas ecualizadoras de la modernidad, pueda producirle los escalofríos de angustioso pánico que me asaltan.

ISO repository of teaching materials. The International Organization for Standardization

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