Melancolía afirmativa.

18 marzo, 2014 § 2 comentarios

No es fácil encontrar hoy un gesto franco y generoso. El que hace gala de franqueza suele añadir de inmediato el mazo que le otorga su posición de dominio.  La franqueza es, entre nosotros, un lujo que sólo los poderosos pueden permitirse y que jamás ejercitan con generosidad.

La apariencia de confianza es hoy la virtud impostada de los débiles. Cuando estás en manos de otro, manifestar confianza  es sólo la triste demanda de un menesteroso.

No es posible hoy un esfuerzo sostenido y tenso orientado a objetivos remotos, sólo hay lugar para una actividad agitada dirigida a logros inmediatos. Padecemos una existencia gaseosa y volátil. En definitiva flatulenta.

Ver crecer las plantas: las yemas nacientes, las ramas tendidas, los brotes anunciados… y esperar que culmine el ciclo de su iluminación precisa. Esperar luego, confiado, en el curso venidero. O asumir el fruto del huerto labrado por las propias manos y bendecir que haya el sol y el viento, la lluvia y el curso reiterado de las horas.

Fórmula de nuestra felicidad: un sí tras otro, un acto sin historia y sin otro objeto que su deleitable existencia. (Recordando a mi olvidado Pacific Nihil)

 

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