La gran depresión cotidiana.

18 enero, 2015 § Deja un comentario

El proceso es de muy larga duración pero hemos visto una notable inflexión en los años de nuestra vida. La transformación de la economía española, su inclinación al tercer sector, el ingreso en el “mundo libre” de mercados abundantes, animados por el crédito y la codicia planificada. Nos pusimos a correr, desatados, nos dimos aires de solvencia y se nos vino la vida encima: nos cerraron las tabernas, sustituidas por bares primero – todavía habitables – y más tarde por locales elegantes, finalmente estandarizados. Nos faltó tiempo entre las clases de inglés y el gimnasio para acudir a la parroquia a trasegar unos chatos. Y, por supuesto, hace ya mucho tiempo que – como dice M. Recalcati – rezar ya no es como respirar. La familia se reúne ante mesas sobre elaboradas, con maestros cocineros en cada casa, pero nos miramos en oblicuo porque nos han enseñado que la familia es el nido del mal, la fuente de nuestro desasosiego.

Habría que refundar la taberna, no se confunda esto con esas promociones de slow food, y recuperar la casa, mandando al infierno del que salieron los elementos de diseño y las puertas cerradas. Pero esa exigencia conservadora es ya radicalmente revolucionaria. Mientras tanto, habrá que seguir tomando nuestra píldora cotidiana.

Antidepresivos y tranquilizantes en España.

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