Última nota

16 abril, 2015 § Deja un comentario

El catolicismo sociológico y ateo es un esperpento comteano con seguidores al sur de los Pirineos. La Monarquía de España es una estructura meramente política que – vacía del contenido de su fe – se aproximaría en exceso, a mi juicio, a formas lupinas de Imperio. La advertencia al respecto procede de muchos lugares, también de los más acreditados defensores de la Hispanidad.

“Solución religiosa: el recobro de la armonía del hombre y su contorno en vista de un fin trascendente. Este fin no es la patria, ni la raza, que no pueden ser fines en sí mismos. Tiene que ser un fin de unificación del mundo a cuyo servicio puede ser la patria un instrumento, es decir, un fin religioso. ¿Católico?, desde luego de sentido cristiano”

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Pop-Style

14 abril, 2015 § Deja un comentario

De entre las muchas facetas de la derrota, la más dolorosa podría ser la degradación del propio estilo, de la propia manera de ser. Basta ver qué se entiende entre los vencedores por Reality Show. La misma exigencia del inglés es el signo más patente de nuestra derrota.

La revolución verdaderamente revolucionaria.

7 abril, 2015 § 1 comentario

“Esta revolución realmente revolucionaria deberá lograrse, no en el mundo externo, sino en las almas y en la carne de los seres humanos. Viviendo como vivió en un período revolucionario, el marqués de Sade hizo uso con gran naturalidad de esta teoría de las revoluciones con el fin de racionalizar su forma peculiar de insania. Robespierre había logrado la forma más superficial de revolución: la política. Yendo un poco más lejos, Babeuf había intentado la revolución económica. Sade se consideraba a sí mismo como un apóstol de la revolución auténticamente revolucionaria, más allá de la mera política y de la economía, la revolución de los hombres, las mujeres, lo niños individuales, cuyos cuerpos debían en adelante pasar a ser propiedad sexual común de todos, y cuyas mentes debían ser lavadas de todo pudor natural, de todas las inhibiciones, laboriosamente adquiridas, de la civilización tradicional” (A. Huxley)

“Cada vez más mujeres elegimos libremente ser putas” (Abril, 2015)

Nota de paso.

5 abril, 2015 § Deja un comentario

En un estado de cuya descripción debiera ocuparse un conocedor profundo del espíritu humano, he pasado esta Semana Santa leyendo un novela. Con la salvedad del D. Quijote, que reviso cada año, debe hacer lustros que no me acercaba a este género. Pero no es por desdén hacia un género moderno, sino porque la novela exige un esfuerzo interpretativo que no estoy en condiciones de hacer.  Siempre he reconocido, sin embargo, la enorme dificultad que ofrece la representación de los fenómenos, la reproducción de la vida misma y su estructura dramática, dificultad enorme que explica por qué son muy pocas las buenas novelas. 

Mientras decido si acepto el consejo del psiquiatra como sucedáneo de ese conocedor del espíritu humano, dejo aquí una pequeña llamada de atención. La novela es la reciente “Hombres buenos” de Arturo Pérez-Reverte. No valoraré al autor, ni a su obra, me limito a reconocer que valga lo que valga el resto – que yo no conozco – Reverte ha llegado a conocer bien la carpintería, quiero decir, que es hábil en la labor de construcción de escenas y personajes. Y salpica la novela de referencias a esa técnica de construcción; referencias que tienen, por su carácter actual, un sabor de mucho interés para el contemporáneo: sus referencias a Julián Marías, a Víctor de la Concha o Francisco Rico – entre otros – resultan a veces simpáticas, a veces interesantes, siempre novelescamente sugestivas. Su pericia en escenas y personajes haría de Reverte ese conocedor del espíritu humano que precisa mi entendimiento en tan delicado estado. Aventuro que el tratamiento sería inmisericorde y extremo, como suelen serlo las respuestas de sus personajes de perfil más duro. Un consejero semejante no toleraría, ni concedería la palabra, al menesteroso en que me vengo convirtiendo pero lo que me queda de firme no permitiría un mal gesto. El psiquiatra es, sin duda, más dialogante.

Y digo todo esto, sin aceptar las posiciones de sus personajes, académicos de lustre, ilustrados, que viajan al París pre-revolucionario en busca de una primera edición completa, la que al parecer adorna la biblioteca de la Academia Española, de la Encyclopédie de Diderot y D´Alambert. Pero esos señores, como no olvida jamás Reverte y de ahí mis simpatías, siendo ilustrados, son españoles. A ver si alguien puede dar razón de semejante conjugación.

Y españoles tanto uno  como otro que conocen bien el paño. No en vano es uno al modo de D. Quijote – alto y seco – y el otro al modo de Sancho – bajo de talla y grueso -, aunque en el caso ambos son profundamente letrados. Que saben de qué hablan cuando hablan de España lo deja claro el pasaje que cito:

“- ¿Y usted, señor brigadier?  – se interesa D´Alambert -. ¿Confía en los ciudadanos, o en los reyes?.

– Yo no confío ni en unos, ni en otros.

– ¿Pese a ser español?

Una pausa prudente por parte de don Pedro. Pensativa. Luego una sonrisa triste.

– Precisamente por eso. – dice con suavidad.

– En parte, estoy de acuerdo con el señor brigadier – concluye D´Alambert -. Yo tampoco me fío del ser humano entregado a sus propios arrebatos, y a sus solas fuerzas y límites individuales.

– Monarquía ilustrada, entonces. – sugiere Bertenval, bromeando.

– Y católica, a ser posible – apunta con timidez, don Hermógenes, que ha tomado el comentario en serio. 

Se miran unos a otros mientras el bibliotecario parpadea cándido, sin comprender.

– Todo es respetable – opina D´Alambert tras un corto silencio.

Un mozo llena otra vez las tazas a requerimiento de Bertenval, y durante un momento conversan todos de cosas triviales. …”

Como decía, el esfuerzo de interpretación de este cruce de palabras me exigiría un breve ensayo. Ese apuntado anarcocatolicismo (ni reyes, ni ciudadanos), la apelación del matemático francés a la debida tolerancia (“Todo es respetable”) y su confusión de la desconfianza del español ante reyes y ciudadanos con su escasa fe en el género humano. Por fin, el tímido candor profundamente serio de D. Hermógenes (“Y católica, a ser posible”). La huida del tema que podría comprometer la reunión… En fin,  el saber no sabiendo del novelista dice aquí demasiado, por eso prefiero la lectura de textos menos complicados.

§. Hombres Buenos. Arturo Pérez-Reverte.  Alfaguara. Navarra. 2015.§

 

 

España: enigma político y realidad histórica

2 abril, 2015 § Deja un comentario

El próximo miércoles 8 de abril, a las 19:30 en el Ateneo de Madrid.

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Piedad

2 abril, 2015 § Deja un comentario

En un día como hoy, cuyo sentido para un católico no puedo resumir aquí (1), parece que ha de tratarse de una broma de mal gusto, la noticia procederá seguramente de algún círculo de los llamados “laicistas” o de algún nihilista agresivo, con raro sentido del humor. Pero también podría ser veraz y significaría la solución al viejo problema humeano, encerrado en la problemática idea moderna de sociedad. La solución a todos los ensayos fracasados de generar una nueva fuerza de cohesión social. Michel Foucault lo formulaba así en su Nacimiento de la Biopolítica:

“Es el famoso aforismo de Hume que dice: cuando me dan a elegir entre un corte en el meñique y la muerte de otro, al fin y al cabo nada puede obligarme a considerar, aunque me fuercen a dejarme cortar el meñique, que el corte de éste debe ser preferible a la muerte del otro”

Hume planteaba la cuestión en su Investigación sobre los principios de la moral y creo recordar que su formulación era más extrema. En cualquier caso, el problema parece resuelto y podemos dejar ya de buscar la sociología o la moral social capaz de cohesionar nuestras sociedades de individuos. Que la noticia se presente hoy, justamente, cuando el Único fundamento de la piedad yace en silencio no deja de resultar muy significativo. Espero que se reconozca – bajo mi melancolía – el escepticismo y la radical ironía con que han de acogerse los magníficos logros de La Ciencia.

La Píldora de la Piedad.

(1) Casi providencialmente evoca Xacinto una nota breve que recoge ese sentido.

¿Dónde estoy?

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