La máquina humana

20 septiembre, 2015 § Deja un comentario

En relación con la entrada anterior puede señalarse que, frente a la idea marxista ante cada revolución fracasada, según la cual la situación no habría estado madura y el ensayo se habría realizado “demasiado pronto”, tras el fracaso ludita puede decirse, y quizás de una vez para siempre, que es ya “demasiado tarde”.

Pero la naturaleza de las máquinas a destruir – con las relaciones socioeconómicas que instauran y la consiguiente demolición de la realidad personal o comunitaria – es ya indiscernible de nuestro propio cuerpo de manera que parece que estaríamos abocados a la autodestrucción. El horizonte no puede ser menos halagüeño. Queda en casos singulares, rarísimos, la posibilidad de ver el mundo y el signo que le da sentido, pero la potencia de la inocencia requerida no se encuentra ya en los niños. Pronto ellos serán otro objeto del diablo.

Manipulación genética de embriones humanos.

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Ned Ludd

15 septiembre, 2015 § Deja un comentario

“Es precisamente la ausencia de neutralidad del progreso técnico la que aviva el odio de los obreros de la lana o del algodón contra los telares mecánicos y las tundidoras, y lo que les une contra los “maestros” convertidos en jefes de empresa. Cuantas mayores prestaciones tienen las máquinas, cuanto más permiten economizar mano de obra y ahorrar trabajo a los hombres, más las detestan los obreros. Estos ni siquiera se plantean apropiárselas y hacerlas funcionar a su servicio, como pronto les propondrá la utopía owenista. No les atribuyen ningún uso benéfico; más bien las consideran en sí mismas portadoras de un mundo sin sabor, regido por el tedio y las constricciones comerciales, un mundo subyugado por la racionalidad económica, al que rechazan pero que aún está en pañales y al que -¿quién sabe?- tal vez se pueda asfixiar en su propia cuna” (Julius Van Daal)

Gustavo Bueno. ABC 12 09 15

14 septiembre, 2015 § 1 comentario

Gustavo Bueno tiene 91 años y dice: Entrevista a Gustavo Bueno.

Escena

6 septiembre, 2015 § Deja un comentario

Desde una insondable lejanía veo cómo mi hijo me pide agua. Es la hora de irse a dormir. Él baja las escaleras y me pregunta si puedo darle un vaso de agua. Yo le digo

  • Por supuesto. Toma, mi amor.

Me mira y me da las gracias.

  • Es que con una botella tan grande, el agua se me mete por la nariz.
  • Ya – añado – no te preocupes, toma un vaso, mejor.

Me mira con un gesto de extrañeza, debe notar que estoy completamente borracho. Trato de ser amable y de que no se me trabe la lengua.  Me lanza un beso desde las escaleras, con el vaso mal cogido entre las manos. Es una bendición de Dios.

Yo estoy borracho. Me duelen todas las cosas.

El sueño de Ares. Rafael Narbona

4 septiembre, 2015 § Deja un comentario

Dejo enlace a una nota sobre un libro reciente.

El sueño de Ares. Rafael Narbona. Minobitia. Madrid. 2015

Entre tanto

2 septiembre, 2015 § Deja un comentario

En lo que haya de durar cierta acomodación y nueva postura, que todavía retiene mi indecisión y que ha de suponer cambios en la condición misma de estas páginas, dejo – como desde hace ya demasiado tiempo – fragmentos o pequeños hallazgos cuyo sentido requiere de un trabajo lento y, esencialmente, solitario. No se entienden – lo sé bien – y a menudo resultan ocurrencias o fortuitos hallazgos de no se sabe muy bien qué. El último me asalta en carta de Unamuno al joven Ortega, residente en Marburgo:

“He aborrecido con toda mi alma el fariseísmo, pero ahora aborrezco mucho más el saduceísmo. No es menester definirlo pues usted, que convive ahí con saduceos – y algunos de ellos judíos de verdad – lo conoce.  No se deje corroer por su ácido, le secarán el alma. Mírese en su hijo y no se deje ganar por esos horribles pseudo-objetivismos. Chapúcese en su cristianismo originario español, por ilógico y caótico que sea, y lávese en él de toda filosofía saducea que tiende a borrar el único problema, el único! Memento mori!

(Miguel de Unamuno a José Ortega/septiembre de 1911)

¿Dónde estoy?

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