El Imparcial 27/10/2016

27 octubre, 2016 § Deja un comentario

Europa Incinerada

Anuncios

El problema

22 octubre, 2016 § Deja un comentario

Hay entre nosotros tres temas o cuestiones que resultan radicalmente intratables, son algo así como puntos neurálgicos y cuando se aproxima uno a ellos inmediatamente sabe que toca nervio. Se produce en torno a estas cuestiones una polarización que hace inviable toda discusión razonable porque destruye el imprescindible sosiego y la calma contenida que presupone el debate. La posición de uno se ve siempre forzada al extremo porque desde la posición contraria se da por destruida toda base común.

No hay, en efecto, proporción alguna entre arte y tortura, entre civilización y barbarie, entre santidad y violencia. Si entre nosotros se trata de hablar de España, de la Iglesia o de los Toros inmediatamente pasamos de la voz al grito. Y digo que no me excluyo de esa polarización pese a mi pretensión de mantener las formas, porque la radicalización no se debe a una mala educación o a un nerviosismo exacerbado. No es el resultado, o no lo es generalmente, de una constitución psicológica desequilibrada o de la simple descortesía, estos son efectos secundarios de una oposición que trasciende lo meramente social o psicológico. Conozco a gentes sutiles y eruditas que se desatan en una súbita descalificación cuando se trata de estas cuestiones, y a este respecto sucede igualmente entre favorables y contrarios.

Por mi parte estoy lejos – muy lejos – de ser una voz autorizada en ninguna de las tres cuestiones, cuyo vínculo profundo habría que esclarecer. Ahora bien, no parece posible siquiera juzgar matizadamente la historia de España, se abre un tenebrismo ideológico inmediato, que opone a unos y otros como la luz a las sombras. Así sucede igualmente respecto a los emancipadores o críticos liberadores del yugo católico y los católicos defensores de su confesión, por no hablar de los que se conciben como ejecutores de un arte absoluto frente a quienes les contemplan como simples torturadores. Adoptes una posición u otra, ante el antagonista te ves llevado a una defensa fundamental y sin matices puesto que el oponente – que poco antes podía ser un amable conversador – te somete a una categorización aniquiladora. No puedo dejar de pensar que ese movimiento de aniquilación categórica, diré mejor categorial, se ejecuta en primer lugar desde una de las posiciones, pero esto me conduce ya al acto recíproco de negación, a una negación reactiva.

Sólo cabe escapar de este juego del diablo insistiendo en que las posiciones son plurales y es de una absoluta simplificación reducirlas al pro y el contra. Pero el debate, ésta es la cuestión, acaba entre nosotros en la polarización simplificadora que señalo.

Tengo la certeza de que estas cuestiones o mejor estos problemas esconden un problema fundamental, de un orden de realidad más profundo que el propio de problemas meramente políticos, económicos o culturales. Ganaríamos mucho, entiendo, recorriendo la oposición que trazara Gustavo Bueno entre los problemas de España y el problema de España. Acaso la tauromaquia o la Iglesia Católica sean modos de ese problema. Ahora bien, con esto mismo me habré ganado ya, de modo inmediato, la oposición frontal y neta de todos los que niegan el problema de España.

Sobre Educación. Dos apuntes.

20 octubre, 2016 § 1 comentario

1.EL IMPARCIAL 20/10/2016

 ____________________________________________________________________________________________________

2. Fragmentos de ‘Educación por las musas’, de Dennis Quinn (1928-2011). Conferencia pronunciada en la Universidad de Kansas el 13 de septiembre de 1977. Quinn fue uno de los fundadores del Programa Pearson de Humanidades Integradas de la Universidad de Kansas, junto a John Senior y Frank Nelick. Traducción de Cruz y Fierro.

“En ‘Las Leyes’, de Platón, se nos dice: “¿Debemos entonces comenzar con el reconocimiento de que la educación es recibida primero a través de Apolo y las musas?”

Las musas son las deidades de la poesía, la música, la danza, la historia y la astronomía. Ellas introducen al joven en la realidad del asombro. Es una educación total que incluye el corazón —la memoria, las pasiones y la imaginación— lo mismo que el cuerpo y la inteligencia. El primer paso de esa educación son las canciones de cuna y los cuentos de hadas, que presentan al niño el fenómeno de la naturaleza. “Estrellita de San Juan, brilla, brilla sin parar” es una introducción Musical (con ‘M’ mayúscula) a la astronomía, que incluye algunas de las observaciones primarias de los fenómenos astrales y moviliza la emoción humana apropiada al caso: el asombro.

La educación por las musas es participativa. Cantar una canción de amor no es lo mismo que estar enamorado, pero es participar de alguna forma de esa experiencia. Cuando un niño ve el brillo de una estrella aprecia ese brillo directamente; pero cuando canta la canción conoce el brillo indirectamente participando de él. La poesía y la música, e incluso la astronomía, en este nivel no son para ser estudiadas, son para ser vividas.

Tal vez, más tarde, uno pueda aprender las causas físicas de este fenómeno que son las estrellas. Es un tipo de conocimiento más elevado, intelectual y abstracto, pero ello no eclipsa esa experiencia original que, de hecho, refleja algo que elude la ciencia más elevada. Existe algo de felicidad en un brillo, y todas las fórmulas de la ciencia no deberían y no necesitarían extinguir, ni pueden exceder, esta primera experiencia. Porque aquéllos a quienes los cielos causan felicidad, conservarán el brillo en sus ojos.

El mismísimo modelo de educador horizontal es Tomás Gradgrind, el prosaico maestro de Dickens [en ‘Tiempos difíciles’], “con la regla, la balanza y la tabla de multiplicar siempre en el bolsillo, dispuesto a pesar y a medir en todo momento cualquier partícula de la naturaleza humana para deciros con exactitud a cuánto equivale”. El alumno preciado de Gradgrind es Bitzer, el estudiante de honores inevitables, siempre listo para escupir la “respuesta” por partes.

A la pregunta, ¿qué es un caballo? Bitzer da una respuesta horizontal perfecta: “‘Cuadrúpedo, herbívoro, cuarenta dientes; a saber: veinticuatro molares, cuatro colmillos, doce incisivos. Muda el pelo en primavera; en las regiones pantanosas muda también los cascos. Tiene los cascos duros, pero es preciso calzarlos con herraduras. Se conoce su edad por ciertas señas en la boca”. “Esto y mucho más dijo Bitzer”, concluye Dickens.” Y lo mismo ocurre con los miserables hijos del maestro Gradgrind.

Ninguno de los pequeños Gradgrind había aprendido alguna vez “Estrellita de San Juan, brilla, brilla sin parar”. Ninguno de los pequeños Gradgrind se había maravillado por un tema tal. Cada uno de ellos había disecado a la Osa Mayor, pero ninguno había manejado el Carro Mayor como una locomotora. Ninguno de los pequeños Gradgrind había nunca asociado una vaca en el campo con esa famosa vaca con el cuerno deforme que molestó al perro que preocupó al gato que mató la rata que comió la malta, ni siquiera con esa otra vaca, aún más famosa, que tragó a Pulgarcito; nunca habían escuchado hablar de tales celebridades, y para ellos la vaca era sólo un cuadrúpedo con varios estómagos.

La criatura humana es ‘anthropos’, el animal erguido, levantado sobre sus pies, capaz de volver sus ojos a los cielos verticales. Hay educadores que nos dicen que es humano mirar hacia fuera, hacia adentro o hacia abajo, pero las Humanidades, al hablar a través de las musas, nos dicen, con Robert Frost:

“Elige algo como una estrella”.

O con Gerard Manley Hopkins:

“¡Mira las estrellas! ¡Mira, levanta tu mirada hacia los cielos!
¡Oh! mira a la gente sentada alrededor de las fogatas en el aire!”.

 

El Imparcial. 13/10/2016

14 octubre, 2016 § Deja un comentario

El Imparcial 13/10/16

Jünger, E. 29/08/1944

9 octubre, 2016 § Deja un comentario

ernst-junger-aeg2Tras el Diario de París, una vez que el avance aliado fuerza la huida, se abren las Hojas de Kirchhorst, es el verano de 1944. El 29 de agosto, Jünger se encuentra en Saint-Dié. Observa como un grupo de soldados se aloja en una granja y señala su esperanza de que algún hombre, alguna persona singular siempre advertirá contra el robo o la incautación ilegítima, o contra cualquier otro tipo de abuso. Recuerda como algún miembro del Estado Mayor sufría ante la orden de tomar rehenes, como si la acción conturbase su conciencia moral. Siempre ha de haber uno que rompe el orden homogéneo de inmediata integración en el grupo. Esta esperanza en la persona, en el singular y no el individual, acaba abriéndose a una constatación.

“¿Qué puede recomendarse al hombre, y sobre todo al hombre sencillo, para sustraerlo a esa uniformación , a la que también coopera sin parar la técnica? Sólo la oración. En ella está dado, también para el más humilde, el punto en el que entra en relación no con partes del engranaje, sino con la totalidad. De ese punto fluye una ganancia inaudita, también soberanía. Esto rige asimismo fuera de toda teología. En situaciones frente a las que lo más inteligentes fallan y los más valerosos piensan en buscar una escapatoria, a veces se ve a uno aconsejar con calma lo justo, hacer el bien…: Man kann sich darauf verlassen dass das ein Mann, der betet, ist: Se puede estar seguro de que es un hombre que reza”

Columna: atisbos, vislumbres, conjeturas.

9 octubre, 2016 § Deja un comentario

Iré dejando aquí semanalmente atisbos con valor de columna. Nunca tendrán el valor de una edificación, sino – como en las grandes ruinas monumentales – columnas, pilares o fragmentos de estructuras que, sin embargo, espero no se juzguen arruinadas sino en proceso de edificación. A ver si articuladas dejan ver la figura general de un humilde, pero hermoso, templo.

El Imparcial. 07/10/2016

¿Dónde estoy?

Actualmente estás viendo los archivos para octubre, 2016 en A Día de Hoy.