Filosofía e Ideología.

19 noviembre, 2016 § Deja un comentario

Ayer participé en una amable mesa redonda junto a grandes nombres de la filosofía española contemporánea: es para mí motivo de orgullo. Seis invitados entre los que figuraba una sola mujer. Yo no reparé en ello hasta que se me señaló la desproporción, no reparé en esa circunstancia acaso por mi incapacidad para entender que el ejercicio de la filosofía haya de estar mediado esencialmente por el género de su practicante. Entendiendo y compartiendo – a su escala – las exigencias feministas de igualdad y libertad; en este asunto, como en todos, no dejo de regirme por un principio de cautela, que formulo con palabras de P. Virilio: No hay ganancia sin pérdida (y la recíproca). Este principio de cautela tiene tras de sí la convicción de que – a una escala histórica fundamental – todo programa de realización del Reino de Dios sobre la tierra conduce a algo parecido al Infierno y precave asimismo contra la ingenuidad de una confianza absorta en el progreso sin matices. Resulta de la constatación premoderna de la finitud humana.

No dejaré de reconocer los aspectos positivos de la liberación femenina, pero sin olvidar que liberación define simplemente el momento negativo de esa libertad y nada dice acerca de su momento positivo, es decir, acerca del contenido efectivo de dicha libertad. Pero, además, porque esa liberación defendida con un entusiasmo pleno, también encierra consecuencias negativas. Acaso insista en éstos, pero entiéndase que se trata de contrapesar el luminoso entusiasmo con que se acogen, en esta “era del aislamiento mutuo” (Dostoievski), los avances de la libertad.

Acabada la mesa me dirigí a la filósofa con la que mantuve el fugaz y también cortés enfrentamiento. Nuestra conversación podría reproducirse – más o menos – del siguiente modo:

– Entiendo que insistir en hablar de una ideología de género te hace parecer un tanto… retrógrado.

– Ya hablaremos. Me dedico a los estudios de género, un término que no me gusta, prefiero hablar de feminismo. Pero… ¿Estarás a favor de la emancipación?

– Habría que hacer la genealogía de esa idea de libertad. Pero no, no estoy a favor de la emancipación…. No netamente.

– ¿No? ¿Por qué?

– Porque no estoy netamente a favor o en contra de nada. No netamente. Tendríamos que matizar, llevaría un tiempo y un esfuerzo.

– Ya hablaremos…

En relación al resto, todo transcurrió como en general discurren las celebraciones de unos u otros “Días Internacionales”. Esta vez, sin embargo, observé la ceremonia desde una posición destacada.

 

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