Jünger, Ernst. Heliópolis – 1948

16 diciembre, 2016 § Deja un comentario

Un par de pasajes para adivinadores e intérpretes. Expertos en luces oscuras.

“Puede imaginarse el país de los Castillos como el sedimento que permanece inmóvil pero es, sin embargo, la base del movimiento. De hecho, el movimiento solo tiene sentido cuando se le puede relacionar con algo inmóvil, como separación respecto a este. Así considerado, podría definirse al país de los Castillos como la sustancia políticamente eficaz cuando se vincula al tiempo, pero que, en su núcleo, es inmóvil y obtiene de la quietud su fuerza, como se obtienen los réditos del capital. Desde esta perspectiva, no tienen allí aplicación las leyes de la técnica. ¿Me he expresado bien?” 

“Mis amigos opinan que mi educación en el país de los Castillos me ha perjudicado y que llevo en mi espíritu, como cicatriz, una especie de españolismo. Hay algo de cierto en ello. Yo amaba la soledad, pero no era una soledad inerte. Nunca sentí tan cerca, ni con tan clara conciencia, la unidad del Creador y las criaturas.” 

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