Guerra de sexos y destrucción de la condición humana.

26 mayo, 2017 § Deja un comentario

Prado Esteban se sitúa en el anarquismo, aunque muchos la juzguen allí fuera de lugar, pero en nuestra sociedad es el anarquista el que está de suyo y siempre fuera de lugar.  Casi diría que está fuera del mundo, pero ha debido ser que me he dejado llevar por mi inclinación anarcocatólica. A veces esa expresión, que usé con ánimo provocativo, parece tener más realidad objetiva que la simple intención polémica. Lo que dejo aquí ya es conocido por quiénes me conocen, pero creo que vale la pena reponerlo, tras una breve conversación que tuve esta tarde con dos jóvenes estudiantes de filosofía.

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El Imparcial 25/05/2017

25 mayo, 2017 § Deja un comentario

EL PROCESO Y LA NADA

Obshina

24 mayo, 2017 § Deja un comentario

El famoso pasaje del Manifiesto el Partido Comunista en el que se enumeran los progresos del capitalismo burgués, y que parece encerrar una cierta nostalgia de lo destruido por semejante progreso, es uno más entre abundantes textos de Marx (1818-1883)  del mismo tenor. Me estoy refiriendo a las siguientes palabras:

“Dondequiera que llegó al poder, la burguesía destruyó todas las condiciones feudales, patriarcales, idílicas. Ha desgarrado despiadadamente todos los abigarrados lazos feudales que ligaban a los hombres a sus superiores naturales, no dejando en pie, entre hombre y hombre, ningún otro vínculo que el interés desnudo, que el insensible “pago al contado”. Ahogó el sagrado paroxismo del idealismo religioso, del entusiasmo caballeresco, del sentimentalismo pequeñoburgués, en las gélidas aguas del cálculo egoísta. Ha reducido la dignidad personal al valor de cambio, situando, en lugar de las incontables libertades estatuidas y bien conquistadas, una única desalmada libertad de comercio. (…)La burguesía ha despojado de su aureola a todas las actividades que hasta el presente eran venerables y se contemplaban con piadoso respeto. Ha convertido en sus obreros asalariados al médico, al jurista, al cura, al poeta y al hombre de ciencia. La burguesía ha arrancado a las relaciones familiares su velo emotivamente sentimental, reduciéndolas a meras relaciones dinerarias”

El Manifiesto vio la luz Londres y en febrero de 1848, es una obra madura, de una potentísima retórica. Marx tenía por entonces treinta años. Por su parte, parece que el viejo Marx estuvo profundamente marcado por la experiencia de la Comuna de París (1871) a cuya luz rechazaría radicalmente la toma del Estado. “El instrumento político de su esclavitud no puede servir como instrumento político de su emancipación” (señala Taibo, citando a Sayer y Corrigan, 1990:110). La Comuna se ve como una revolución contra la institución Estado. Sin duda y por el contrario pueden encontrarse abundantes lugares para apoyar las lecturas bolcheviques de Marx y su defensa del Estado proletario. Me parece, sin embargo, que la ambigüedad atraviesa todos los períodos de la vida de Marx y es que se trata de una ambigüedad inscrita a una gran profundidad en todo programa político moderno, incluyendo aquellos programas modernos por ser, justamente, antimodernos.

Leyendo el reciente Anarquismo y Revolución en Rusia 1947/1921 de Carlos Taibo éste se acuerda – al paso – de la correspondencia de Marx con Vera Zasúlich, integrada en el populista Chiorni Peredel, una correspondencia mantenida en 1881, a dos años de la muerte de Marx y, por tanto, en ese período que suelen llamar del Marx tardío. Zasúlich le pregunta a Marx por su consideración de la comuna rural rusa (obshina) y a este propósito sale a la luz nuevamente el interés del Marx viejo por “los lugares aún no revolucionados por el capital” – según Jacaques Camatte, citado por Taibo – esos lugares que son los que, ” a pesar de su sumisión formal, más alimentan la rebelión y proponen una alternativa”. También Marx habría atendido, pues, esos lugares “…en los que no se ha logrado la inversión entre valor de uso y valor de cambio. En los que el hombre vuelve a ser objeto y fin de toda la actividad productiva, y no el valor de cambio […]” y de ahí el interés de su consideración de la obshina.

Que la pregunta de Zasúlich interesó sobremanera a Marx parece derivarse de los cuatro borradores de respuesta que redactó. La comuna – entendía Marx – podría servir de medio para la regeneración social y de contexto válido para el trabajo cooperativo a gran escala. La supervivencia de la obshina y su existencia en el marco de la modernidad le permitía alentar la esperanza de que pudiera servirse de las herramientas que proporciona el capitalismo, conservando – pese a todo – su naturaleza.

“La comuna puede reemplazar gradualmente la agricultura fragmentada por medio de la agricultura a gran escala y asistida por una maquinaria particularmente adaptada a la configuración física de Rusia”. Como Taibo señala, semejante respuesta no renuncia “a la parafernalia productivista común en su obra anterior”. Los límites apuntan ahí, pero no deja de resultar notable el olvido de esas vetas marxistas entre las que es notable la correspondencia con Zasúlich.

18/05/2017

18 mayo, 2017 § Deja un comentario

NACIÓN SENTIMENTAL

El Imparcial 11/05/2107

11 mayo, 2017 § Deja un comentario

EUROPA Y LAS EUROPAS.

El Imparcial 04/05/2017

4 mayo, 2017 § Deja un comentario

LA SOBERBIA DE LOS COCINEROS.

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