Matices

30 julio, 2017 § Deja un comentario

“En su consecuencia limité mi acción a mis alumnos, escogiendo para mis experimentos a aquellos que me parecieron más apropiados y mejor dispuestos. Con la percepción clara del fin que me proponía, y en posesión de cierto prestigio que me daba mi posición de maestro y mi carácter expansivo, cumplidos mis deberes profesionales, hablaba con mis alumnos de diversos asuntos; unas veces sobre costumbres españolas, otra sobre política, religión, arte, filosofía, y siempre procuraba rectificar los juicios emitidos en lo que pudieran tener de exagerados o de mal fundados, o bien hacía resaltar el inconveniente que existe en someter el criterio propio al dogma de secta, de escuela o de partido, lo que – por desgracia – está tan generalizado y de este modo obtenía con cierta frecuencia que individuos distanciados por su credo particular, después de discutir, se acercasen y concordasen, saltando sobre creencias antes indiscutidas y aceptadas por fe, por obediencia o por simple acatamiento servil, y por ellos mis amigos y alumnos se sentían dichosos por haber abandonado un error vergonzoso y haber aceptado una verdad cuya posesión eleva y dignifica.

La severidad de la lógica, aplicada sin censura y con oportunidad, limó asperezas fanáticas, estableció concordias intelectuales y quién sabe hasta qué punto determinó voluntades en sentido progresivo.

Librepensadores opuestos a la Iglesia y que transigían con las aberraciones del Génesis, con la inadecuada moral del Evangelio, y hasta con las ceremonias eclesiásticas; republicanos más o menos oportunistas o radicales que se contentaban con la menguada igualdad democrática que contiene el título de ciudadanía, sin afectar lo más mínimo a la diferencia de clases; filósofos que pretendían haber descubierto la causa primordial entre laberintos metafísicos, fundando la verdad sobre una vana fraseología, todos pudieron ver el error ajeno y el propio; todos o la mayor parte se orientaron hacia el sentido común.

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Llevado por las alternativas de mi vida lejos de aquellos amigos, algunos me enviaron la expresión de su amistad al fondo del calabozo donde esperaba la libertad. confiado en mi inculpabilidad; de todos espero buena y eficaz acción progresiva, satisfecho por haber sido la causa determinante de su racional orientación”  (Francisco Ferrer Guardia. La Escuela Moderna.)

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“En consecuencia limité mi acción a mis amigos. Hablaba con ellos de diversos asuntos; unas veces sobre costumbres españolas, otras sobre política, religión, arte, filosofía y siempre procuraba fundar verdaderamente sus juicios, indicando definiciones insuficientes o señalando supuestos inadvertidos, pero problemáticos, forzando el diálogo sólo por la fuerza de la verdad, y de ese modo obtenía con cierta frecuencia, pero no siempre, que individuos distanciados por su credo particular, después de discutir, se acercasen y concordasen, saltando sobre creencias antes indiscutidas y aceptadas supersticiosamente, por obediencia ciega o acatamiento servil y por ello mis amigos y alumnos se sentían dichosos por haber abandonado un conocimiento parcial y haber aceptado una verdad más completa, cuya posesión eleva y dignifica o, en el peor de los casos, por haber medido con mayor exactitud la dimensión de sus irreconciliables diferencias.

La potencia de la verdad, aplicada sin censura y con oportunidad, limó asperezas fanáticas, estableció concordias intelectuales, y quién sabe hasta qué punto determinó voluntades orientadas hacia la verdad.

Laicistas intransigentes que ignoraban el valor real de las ceremonias religiosas y que se satisfacían con formalismos éticos, revolucionarios que, en nombre de la abolición de las clases socio-económicas, promovían una abstracta homogeneización de las diferencias singulares, filósofos rendidos al evolucionismo monista que lamina escalas y dimensiones diversas, todos o la mayor parte acogían la posibilidad de resucitar el sentido común.

Llevado por las alternativas de mi vida lejos de aquellos amigos, algunos me envían la expresión de su amistad al callado rincón en que esperaba comunicación confiado en mi inculpabilidad; de todos espero un recto comportamiento, satisfecho por haber sido la causa determinante de su razonable orientación” (Notas contra la Escuela)

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El Imparcial 27/07/2017

27 julio, 2017 § Deja un comentario

EDUARDO PUNSET: PROGRESA ADECUADAMENTE

With a little help of my friends

23 julio, 2017 § 3 comentarios

Bajo la canícula, cuando raramente puedo, estoy trasteando en torno a la acción social católica. Para un español de mi procedencia que se arroja a la búsqueda en este campo resulta un territorio desconocido, que va resultando asombrosamente semejante a la propia casa. Una vez más sufro el síndrome del viajero chestertoniano que quiso plantar la bandera británica en un templo bárbaro, para hacerlo finalmente en Brighton y disfruto de esa curiosa alegría que consiste en avanzar con todos los miedos y precauciones por un mundo por descubrir, pero reconociendo a cada paso el mundo propio. Trato de plantar una cruz o la bandera que la signifique. Entre los pocos lectores de estas páginas se cuentan magníficos conocedores de esa provincia de la reciente historia española, con una pequeña ayuda de su parte podría dotarme de un mapa que me permita recorrer con provecho mi propia casa. Pedir su ayuda (consejo bibliográfico, referencia, opinión…) es mi objetivo aquí.

El modo en que en España se desarrolla una acción social católica, antes y después de la Rerum Novarum, guarda evidentes analogías con las situaciones de Francia, Alemania o Inglaterra… analogías que se destacan sobre la simple diferencia entre unos y otros contextos: analoga contraria sunt, secundum quid eadem. Me parece que la cuestión esencial consiste en establecer la posibilidad de un catolicismo moderno, lo cual suele significar liberal. La doctrina socioeconómica del distributismo de Belloc-Chesterton fue un ensayo – perfectamente ajustado a la doctrina social de la Iglesia – en esa dirección. Aquel esfuerzo fracasó y fracasó entre nosotros el gran esfuerzo de Herrera Oria, que es el nombre más visible de la democracia cristiana española. Cuando el padre Gerard propuso en Pamplona, en 1912, durante la celebración de las Semanas Sociales, la fundación de Sindicatos Libres (libres de la mediación patronal) acabaría logrando la suspensión de las Semanas Sociales entre 1912 y 1933. Severino Aznar promovió la cogestión, la abolición del salariado… desde el Hotel Ritz de Madrid. ¿Puede salvarse esa contradicción invisible para Aznar, el P. Gerard u otros? ¿Es real o sólo aparente la contradicción entre el auditorio del elegante hotel y el contenido del discurso del sociólogo activista?.

Un magnífico libro de Ch. A. Ferrara – traducido y comentado con maestría asombrosa por Álvaro Gutierrez Valladares y Daniel Marín Arribas respectivamente – evidencia la contradicción entre el liberalismo y la Iglesia Católica, señalando una doctrina económica alternativa de estirpe cristiana en fórmula española. Reabre la cuestión del modernismo o de la conciliación posible entre democracia y catolicismo. La democracia realmente existente – forma política conjugada con el modelo económico liberal – quiere deshacer cualquier resistencia en el agua regia de un igualitarismo abstracto que se presenta como laicismo, defensa de derechos humanos concebidos en términos liberales – universal distributivos a escala individual – etc. ¿El modernismo del que se acusa a Miguel de Unamuno – en cuya casa se encontraban ejemplares de las primeras ediciones de la obras de G. K. Chesterton – deja alguna posibilidad de un catolicismo posible en las condiciones de la sociedad contemporánea? ¿La única vía es la un resistencia integrista contra el presente? Hay otra arista que me resulta fascinante: ¿Cuál fue la relación del maestro Ortega con el catolicismo? o más próximos al presente: ¿qué valor tiene la posición del llamado ateísmo católico?

No tengo respuestas, pero creo que este es el tenor de las preguntas. Agradecería una pequeña ayuda de mis amigos al respecto, no para que me ofrezcan respuestas – que también – sino para que añadan preguntas que no considero y carguen sobre mis espaldas referencias o lecturas que juzguen necesarias para formular las cuestiones del modo más adecuado. Como decía, estoy entrando en una provincia desconocida, cuya orografía me empieza a resultar de algún modo perfectamente reconocible. Les quedaré profunda y eternamente agradecido.

El Imparcial 20/07/2017

20 julio, 2017 § Deja un comentario

LA REALIDAD HISTÓRICA DE ESPAÑA

¿Por qué es más útil producir “smartphones” que violines?

14 julio, 2017 § 1 comentario

CINCO DÍAS. 14/07/2017

El Imparcial 14/07/2017

14 julio, 2017 § Deja un comentario

LA MUERTE DEL CAMPESINO

El Imparcial 06/07/2017

6 julio, 2017 § Deja un comentario

TRATA DE SANGRES

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