La Casa del Padre.

12 septiembre, 2017 § Deja un comentario

Qué libertad nos da la piedra que protege murallas infranqueables. Libertad del encierro firme, mundo acotado y pleno.  No es la bárbara seguridad. Es el confín próximo bajo la acogida venerable de la piedra indestructible.

Qué valor arrostrar entonces la intemperie, con el modelo inmarcesible del hogar siempre consciente en el alcance finito de las manos. Forzado por el carácter a erigir murallas, a poblar el vasto sinfín de focos humanos. Centros de unidad compleja, trabe que sostiene el mundo. Fijando umbrales, despojar el panorama de su  pánico.

No hay otro dolor que la ruina de las fronteras y los espacios, que la caída de los confines y de los marcos. El universo abierto aterrorizó a Pascal: “una horrorosa esfera infinita cuyo centro está en todas partes y el perímetro en ninguna”. Sólo la casa del Padre mantiene el orden habitable, el hospitalario mundo bien delimitado.

 

 

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Una nota.

18 agosto, 2017 § 1 comentario

Todo muy sobrecogedor y muy patético: abrumador minuto de silencio, clamoroso aplauso posterior. Sobrecogedor y patético el discurso de la muy humana Colau, alcaldesa de la vieja ciudad. Conmovedores esos que llaman “altares” improvisados – cabría preguntar por el dios que ahí se adora – siendo que son velitas y banderitas, puestas – sin duda – con una subjetividad trémula; transida de un sentimiento de cósmica pena. Y bien aderezado de lazos y emotivas palabras que sólo arrojan baba sobre la tierra removida, sobre las cenizas de los muertos.
Pocos o ningún discurso distanciado, en torno a la situación real en la que se encuentra Europa. Amén de la cosa teórico-marxistizante de las “lógicas internacionales del capitalismo”, cántico ya  caduco de los cup-pletistas. Datos difusos, signos de debilidad extrema, porque la estupidez es un signo indudable de debilidad. Y frente al patetismo del humanismo abstracto, también un patetismo cerril que defiende una identidad que tampoco define en sus términos adecuados. Es, cuando menos, una reacción defensiva, lo que ya es algo, pero insuficiente, muy insuficiente. No basta apelar a la identidad europea, hay que iniciar una acción expansiva sobre principios eternos y siempre renovados. Evangelización de Europa que repare puntales determinantes, que han de hallar hoy su expresión adecuada, sin matizar su potencia inamovible.
Y así, silencio; Wahabismo y salafismo,  su relación con el Islam europeo – me cuesta unir esos términos – diferencias teológicas y antropológicas (metapolíticas) entre ambas religiones universales, posibilidad de una “coexistencia pacífica” en relación de no-agresión… Qué poco de todo esto puede escucharse en la declamación miserable de una prensa rosa, que es toda la prensa. Romper la costra repugnante de la corrección política, difundir las imágenes en todo su espesor de carnalidad derramada y rota, oponer a un sufrimiento otro sufrimiento pero para definir su índole y alinearse, porque no alinearse es colocarse fuera del tablero de juego, en una quinta dimensión acomodaticia y falsa. Es una huida responsable. El análisis distanciado y no emotivo, pero abierto a la contradicción y a la polémica. Siempre contando – como decía – con toda la carnalidad incorporada al análisis. Es necesario, indefectible, alinearse. Porque es repugnante adoptar la perspectiva del futuro o acudir a los términos de una conspiración tan bien urdida que es siempre invisible, salvo para el tertuliano. Y vale.

El Imparcial 17/08/2017

17 agosto, 2017 § Deja un comentario

FIESTAS DE MÍRAME Y NO ME TOQUES

Matices

30 julio, 2017 § Deja un comentario

“En su consecuencia limité mi acción a mis alumnos, escogiendo para mis experimentos a aquellos que me parecieron más apropiados y mejor dispuestos. Con la percepción clara del fin que me proponía, y en posesión de cierto prestigio que me daba mi posición de maestro y mi carácter expansivo, cumplidos mis deberes profesionales, hablaba con mis alumnos de diversos asuntos; unas veces sobre costumbres españolas, otra sobre política, religión, arte, filosofía, y siempre procuraba rectificar los juicios emitidos en lo que pudieran tener de exagerados o de mal fundados, o bien hacía resaltar el inconveniente que existe en someter el criterio propio al dogma de secta, de escuela o de partido, lo que – por desgracia – está tan generalizado y de este modo obtenía con cierta frecuencia que individuos distanciados por su credo particular, después de discutir, se acercasen y concordasen, saltando sobre creencias antes indiscutidas y aceptadas por fe, por obediencia o por simple acatamiento servil, y por ellos mis amigos y alumnos se sentían dichosos por haber abandonado un error vergonzoso y haber aceptado una verdad cuya posesión eleva y dignifica.

La severidad de la lógica, aplicada sin censura y con oportunidad, limó asperezas fanáticas, estableció concordias intelectuales y quién sabe hasta qué punto determinó voluntades en sentido progresivo.

Librepensadores opuestos a la Iglesia y que transigían con las aberraciones del Génesis, con la inadecuada moral del Evangelio, y hasta con las ceremonias eclesiásticas; republicanos más o menos oportunistas o radicales que se contentaban con la menguada igualdad democrática que contiene el título de ciudadanía, sin afectar lo más mínimo a la diferencia de clases; filósofos que pretendían haber descubierto la causa primordial entre laberintos metafísicos, fundando la verdad sobre una vana fraseología, todos pudieron ver el error ajeno y el propio; todos o la mayor parte se orientaron hacia el sentido común.

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Llevado por las alternativas de mi vida lejos de aquellos amigos, algunos me enviaron la expresión de su amistad al fondo del calabozo donde esperaba la libertad. confiado en mi inculpabilidad; de todos espero buena y eficaz acción progresiva, satisfecho por haber sido la causa determinante de su racional orientación”  (Francisco Ferrer Guardia. La Escuela Moderna.)

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“En consecuencia limité mi acción a mis amigos. Hablaba con ellos de diversos asuntos; unas veces sobre costumbres españolas, otras sobre política, religión, arte, filosofía y siempre procuraba fundar verdaderamente sus juicios, indicando definiciones insuficientes o señalando supuestos inadvertidos, pero problemáticos, forzando el diálogo sólo por la fuerza de la verdad, y de ese modo obtenía con cierta frecuencia, pero no siempre, que individuos distanciados por su credo particular, después de discutir, se acercasen y concordasen, saltando sobre creencias antes indiscutidas y aceptadas supersticiosamente, por obediencia ciega o acatamiento servil y por ello mis amigos y alumnos se sentían dichosos por haber abandonado un conocimiento parcial y haber aceptado una verdad más completa, cuya posesión eleva y dignifica o, en el peor de los casos, por haber medido con mayor exactitud la dimensión de sus irreconciliables diferencias.

La potencia de la verdad, aplicada sin censura y con oportunidad, limó asperezas fanáticas, estableció concordias intelectuales, y quién sabe hasta qué punto determinó voluntades orientadas hacia la verdad.

Laicistas intransigentes que ignoraban el valor real de las ceremonias religiosas y que se satisfacían con formalismos éticos, revolucionarios que, en nombre de la abolición de las clases socio-económicas, promovían una abstracta homogeneización de las diferencias singulares, filósofos rendidos al evolucionismo monista que lamina escalas y dimensiones diversas, todos o la mayor parte acogían la posibilidad de resucitar el sentido común.

Llevado por las alternativas de mi vida lejos de aquellos amigos, algunos me envían la expresión de su amistad al callado rincón en que esperaba comunicación confiado en mi inculpabilidad; de todos espero un recto comportamiento, satisfecho por haber sido la causa determinante de su razonable orientación” (Notas contra la Escuela)

With a little help of my friends

23 julio, 2017 § 3 comentarios

Bajo la canícula, cuando raramente puedo, estoy trasteando en torno a la acción social católica. Para un español de mi procedencia que se arroja a la búsqueda en este campo resulta un territorio desconocido, que va resultando asombrosamente semejante a la propia casa. Una vez más sufro el síndrome del viajero chestertoniano que quiso plantar la bandera británica en un templo bárbaro, para hacerlo finalmente en Brighton y disfruto de esa curiosa alegría que consiste en avanzar con todos los miedos y precauciones por un mundo por descubrir, pero reconociendo a cada paso el mundo propio. Trato de plantar una cruz o la bandera que la signifique. Entre los pocos lectores de estas páginas se cuentan magníficos conocedores de esa provincia de la reciente historia española, con una pequeña ayuda de su parte podría dotarme de un mapa que me permita recorrer con provecho mi propia casa. Pedir su ayuda (consejo bibliográfico, referencia, opinión…) es mi objetivo aquí.

El modo en que en España se desarrolla una acción social católica, antes y después de la Rerum Novarum, guarda evidentes analogías con las situaciones de Francia, Alemania o Inglaterra… analogías que se destacan sobre la simple diferencia entre unos y otros contextos: analoga contraria sunt, secundum quid eadem. Me parece que la cuestión esencial consiste en establecer la posibilidad de un catolicismo moderno, lo cual suele significar liberal. La doctrina socioeconómica del distributismo de Belloc-Chesterton fue un ensayo – perfectamente ajustado a la doctrina social de la Iglesia – en esa dirección. Aquel esfuerzo fracasó y fracasó entre nosotros el gran esfuerzo de Herrera Oria, que es el nombre más visible de la democracia cristiana española. Cuando el padre Gerard propuso en Pamplona, en 1912, durante la celebración de las Semanas Sociales, la fundación de Sindicatos Libres (libres de la mediación patronal) acabaría logrando la suspensión de las Semanas Sociales entre 1912 y 1933. Severino Aznar promovió la cogestión, la abolición del salariado… desde el Hotel Ritz de Madrid. ¿Puede salvarse esa contradicción invisible para Aznar, el P. Gerard u otros? ¿Es real o sólo aparente la contradicción entre el auditorio del elegante hotel y el contenido del discurso del sociólogo activista?.

Un magnífico libro de Ch. A. Ferrara – traducido y comentado con maestría asombrosa por Álvaro Gutierrez Valladares y Daniel Marín Arribas respectivamente – evidencia la contradicción entre el liberalismo y la Iglesia Católica, señalando una doctrina económica alternativa de estirpe cristiana en fórmula española. Reabre la cuestión del modernismo o de la conciliación posible entre democracia y catolicismo. La democracia realmente existente – forma política conjugada con el modelo económico liberal – quiere deshacer cualquier resistencia en el agua regia de un igualitarismo abstracto que se presenta como laicismo, defensa de derechos humanos concebidos en términos liberales – universal distributivos a escala individual – etc. ¿El modernismo del que se acusa a Miguel de Unamuno – en cuya casa se encontraban ejemplares de las primeras ediciones de la obras de G. K. Chesterton – deja alguna posibilidad de un catolicismo posible en las condiciones de la sociedad contemporánea? ¿La única vía es la un resistencia integrista contra el presente? Hay otra arista que me resulta fascinante: ¿Cuál fue la relación del maestro Ortega con el catolicismo? o más próximos al presente: ¿qué valor tiene la posición del llamado ateísmo católico?

No tengo respuestas, pero creo que este es el tenor de las preguntas. Agradecería una pequeña ayuda de mis amigos al respecto, no para que me ofrezcan respuestas – que también – sino para que añadan preguntas que no considero y carguen sobre mis espaldas referencias o lecturas que juzguen necesarias para formular las cuestiones del modo más adecuado. Como decía, estoy entrando en una provincia desconocida, cuya orografía me empieza a resultar de algún modo perfectamente reconocible. Les quedaré profunda y eternamente agradecido.

¿Por qué es más útil producir “smartphones” que violines?

14 julio, 2017 § 1 comentario

CINCO DÍAS. 14/07/2017

II Jornadas. Ética, Política y Catolicismo.

17 junio, 2017 § Deja un comentario

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