El Imparcial 06/01/2018

5 enero, 2018 § Deja un comentario

2018

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El Imparcial 29/12/2017

28 diciembre, 2017 § Deja un comentario

NAVIDAD: DE LA CONTRADICCIÓN LO QUE SE QUIERA

El Imparcial 23/12/2017

23 diciembre, 2017 § Deja un comentario

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El Imparcial 14/12/2017

14 diciembre, 2017 § Deja un comentario

LA ERA DEL PORNO

Festina lente

10 diciembre, 2017 § Deja un comentario

Moverse con la parsimonia adecuada para aprehender – en el mínimo espectro de nuestra sensibilidad – el mayor detalle de cada cosa.  La composición momentánea de un grupo de nubes, el polvo acumulado sobre las cosas, el rostro fijo que siempre nos mira en las fotografías, el papel arrugado, el viento silbante o el cable pelado que espera animar una lámpara, las gafas abandonadas desde hace días junto a los libros que las reclaman… hay ideas de todo; polvo, barro, basura… o hay en todo un aliento de belleza real.

La lenta profundidad de una percepción aquilatada es el silencioso logro de una verdadera educación y esa belleza, patente a la mirada recta, es un momento de la comprensión. Nuestra moderna idea de conocimiento – tecnocientífico – eleva el aspecto métrico y cerrado de las operaciones de un individuo – reducido a sujeto gnoseológico – a ejemplar o primer analogado de la verdad. Las ciencias en sus estados de plenitud gnoseológica son el canon de la idea de conocimiento, pero en esos estados de plenitud gnoseológica no hay subjetividad antropológica, que se dice reducida o neutralizada en esos resultados. De hecho ha quedado mecanizada y sus cursos operatorios pueden reproducirse de modo exacto.

Lejos de esos estados y fases de plenitud gnoseológica prospera una educación que no puede limitarse a la operatoriedad tecnocientífica y ha de comprometer la menos estructurada subjetividad humana. Menos estructurada pero susceptible de configuración, en su amplia realidad no sólo cognoscitiva, sino – acaso esencialmente – estimativa y apetitiva. Hoy seguimos fascinados por la enorme eficacia productiva, subyugados por la enérgica potencia de las ciencias y las ingenierías, que han modificado la faz de la tierra tras la explosión industrial. Así seguimos atados a una idea de formación de carácter técnico, hábil para la producción de los necesarios agentes cualificados del aparato industrial, pero inhábil para la educación plena de los habitantes de ese mismo mundo industrial, tecnológico y mecánico. El efecto de corrección de la mirada que Sócrates asociara a la práctica de la filosofía es hoy un ajuste métrico, infinitesimal, del ritmo colectivo de la actividad de la masa de individuos, que administra el aparato económico-político triunfante. Un aparato que se ha erigido en centro de control de la dinámica social mediante las oportunas aplicaciones tecnológicas que han recaído sobre la vida de los hombres; gobernados por los sistemas sociales de formación: escuela, medios de comunicación, aplicaciones de gestión y toda forma de gerencia y distribución que los aparatos económicos y/o políticos han desarrollado en los últimos años. Muy especialmente merced a las tecnologías llamadas de información y comunicación, herramientas de potencia multiplicada en el despliegue de un dominio microfísico, capilar, disperso que regulan la actividad colectiva de cada individuo, un control uno a uno de individualidades abstractas y homogéneas que gozan de una sensación de unicidad absolutamente falsa, pero muy intensa.

El signo de la resistencia es la emboscadura, el lugar es el espacio real de encuentro cara a cara, de hombres aislados pero capaces de comunicación bajo un orden limpio de toda nueva máquina informativa o de socialización. Orientados hacia una forma posterior de vinculación, renegados de toda liberación e incapaces de vivir sin venerar. Uno a uno, señores de su singularidad, capaces de reconocer y asentir a la diferencia irreductible y real de una realidad heterogénea y desigual. Desposeídos de adminículos de menesteroso pero propietarios de pesadas herramientas: reales, sólidas, graves. Hombre capaces de moverse con la parsimonia adecuada para aprehender – en el mínimo espectro de nuestra sensibilidad – el mayor detalle de cada cosa.

El Imparcial 08/12/2017

8 diciembre, 2017 § Deja un comentario

NAVIDAD: EL DON Y EL REGALO.

El Imparcial 01/12/2017

1 diciembre, 2017 § Deja un comentario

LA SOLEDAD DEL SUPERHOMBRE